Empiezan a notarse las profundas “cicatrices” que dejaron las “heridas” de la pandemia de COVID-19 y para atenuarlas será necesario integrar una serie de reformas estructurales en materia económica.

Este es el llamado del Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países que conforman el G20 en su reporte Crecimiento Fuerte, Sostenible, Equilibrado e Inclusivo 2020, para limitar la devastación provocada por la pandemia en un contexto de crecimiento débil.

Aunque el organismo internacional hace recomendaciones generales al “Grupo de los Veinte”, en el caso de México advierte que es indispensable incrementar la participación de las mujeres en la fuerza laboral, simplificar la política regulatoria para la creación de más empresas y concretar una reforma fiscal.

EL FMI señala en su reporte que la pandemia ha sido un duro golpe sobre todo para las personas con empleos de baja y media calificación y hace un llamado a las autoridades de cada nación a enfocarse en preparar un escenario sólido y duradero que beneficie a todas las personas.

Mujeres trabajando

Impulsar la participación femenina en la fuerza laboral, sobre todo con políticas enfocadas en estancias infantiles y aumentar el gasto en cuidado de menores, es una de las reformas más urgentes para el país, señala el FMI en su reporte publicado esta semana.


A nivel mundial las mujeres y los jóvenes forman dos de los sectores más afectados por la parálisis económica provocada por las medidas de confinamiento

En México, las mujeres conforman 40.2 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), pero la brecha de participación laboral entre el sector femenino y masculino se amplió con las medidas de confinamiento establecidas para contener los contagios por COVID-19.

Otro dato relevante es que las mujeres mexicanas dedican 64.3 por ciento de sus horas de trabajo a las labores no remuneradas y 33 por ciento a las remuneradas, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Toda vez que el trabajo doméstico y de cuidado representan el mayor reto laboral para las mujeres, el IMCO sugiere establecer un sistema universal de cuidados infantiles que no implique este tipo de derechos sólo a personas con empleo formal y atienda a hijos de madres y padres trabajadores.

Reforma Fiscal

Las reformas a la estructura de los impuestos es altamente recomendado por el FMI a las naciones con economías emergentes como México, pero esta sugerencia se enfrenta a la promesa política del presidente Andrés Manuel López Obrador de no crear nuevos gravámenes o aumentar la carga fiscal.

No sólo se trata de organismos internacionales, en México académicos, especialistas e integrantes del Congreso de la Unión urgen al gobierno federal solucionar el reducido espacio de las finanzas públicas en el país.

Por ejemplo, el Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP) detalla que una reforma fiscal integral debe de contener revisión a las deducciones del Impuesto Sobre la Renta (ISR), impuestos ambientales y un nuevo pacto fiscal entre federación y estados para otorgar incentivos a quienes recauden más.


Una reforma fiscal integral debe contener un nuevo pacto para otorgar incentivos a estados que recauden más

El aumento a impuestos sobre las ganancias de capital, es decir, los gravámenes que se enfocan en el beneficio obtenido por la venta de un activo, también debería conformar estos cambios fiscales, detalla el CIEP.

Sin embargo, las autoridades hacendarias mexicanas señalan que el proceso de la integración de una Reforma Fiscal podría ocurrir hasta 2022.

Regulación a empresas tras la pandemia

El marco regulatorio para las empresas mexicanas es uno de los menos “amigables” para incentivar la competencia y la generación de empresas advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el reporte Product Market Regulation publicado en 2018, la OCDE señala que la estructura reglamentaria en la mayoría de las industrias es menos propicia para la competencia que en casi todos los países que la integran.

Estas barreras se detectan especialmente en el sector de energía y transporte, en tanto que los servicios profesionales tienen menos carga regulatoria a excepción de los agentes inmobiliarios y notarios.

Por su parte el FMI recomienda que en el contexto de menor crecimiento económico “pospandemia” y bajo la amenaza de la quiebra de muchas empresas, incluso con la reapertura de diversos sectores, se establezca una reforma para facilitar la regulación de las unidades económicas.

El marco regulatorio para las empresas mexicanas es uno de los menos “amigables” para incentivar la competencia.

Tan sólo en la Ciudad de México, 15.2 por ciento de las unidades económicas consideraron que en 2019 realizar trámites, atender normas, licencias, permisos o inspecciones representó un obstáculo para el logro de sus objetivos de negocio, de acuerdo con la Encuesta de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas de la Ciudad de México (ECRIGECDMX-2019).

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