"Soy menos optimista que la mayoría de mis colegas acerca del panorama de inflación. La política (de tasas) debería tomar un camino aún más bajo que el pronosticado actualmente”

Charles L.Evans

Presidente del Banco de la Reserva Federal de Chicago


"(Debemos) tomar en serio los riesgos potenciales a la baja para los pronósticos económicos y administrar estos riesgos mientras pensamos en el camino adecuado para la política monetaria”

Eric S. Rosengren

Presidente del Banco de la Reserva Federal de Boston

El ciclo de alzas de tasas de interés, iniciado por la Reserva Federal en diciembre, ha impulsado el fortalecimiento del dólar, y se preveía que este año trajera más de lo mismo.

Los últimos pronósticos del banco central estadounidense incluyen un incremento de un punto porcentual para el cierre del 2016, lo cual ha sido interpretado por analistas como cuatro alzas de 25 puntos base repartidas entre las ocho juntas planeadas del comité de política monetaria.

Pero ahora la desaceleración económica y volatilidad financiera de China, y las preocupaciones deflacionarias que esto levanta, ponen en duda estos planes.

Recientes declaraciones por parte de autoridades de la Fed muestran que el ciclo de alzas podría ser menos veloz, cayendo a sólo dos incrementos en este año.

El mercado está desafiando los planes de política monetaria de la Reserva Federal (Fed). 

De acuerdo a estimaciones derivadas de las posiciones de los inversionistas en el mercado de futuros de los fondos federales, se pronostican únicamente dos alzas, de un cuarto de punto porcentual cada una, en la tasa de interés de referencia a lo largo del 2016.

El contraste con la proyección del banco central estadounidense ya está generando distorsiones que se han reflejado en fuertes correcciones en los mercados financieros, particularmente en el sector bursátil. Este argumento, elaborado por Richard Koo, economista en jefe del Centro de Investigación Nomura, plantea que la Fed ya reaccionó a los recientes eventos mediante un cambio de discurso.

El índice accionario S&P500 está registrando su peor inicio de año desde 1932, lo que encendió las alarmas entre algunos miembros del comité de política monetaria de la Fed.

Aunque Stanley Fischer, vicepresidente del banco central, declaró que los mercados están “subestimando” lo que va a suceder en el 2016, su posición se ha vuelto más cautelosa.

Durante una de sus intervenciones públicas recientes, Fischer estableció que las cuatro alzas en la tasa de interés programadas para este año se estaban convirtiendo en el consenso general, pero la desaceleración de la economía de China y otras fuentes de incertidumbre hacen más difícil de predecir el camino de la política monetaria.

“La razón por la que nos reunimos ocho veces al año es porque hay cosas que suceden y mientras suceden tienes que ajustar tu política”, dijo Fischer en entrevista para la cadena CNBC.

Factor inflación

La inflación continúa siendo el gran reto para la Fed. En los últimos tres años, ésta se ha ubicado debajo del nivel objetivo oficial de 2 por ciento. El banco central espera que este año el nivel de precios se incremente sólo 1.6 por ciento, y que en 2018 vuelva al 2 por ciento.

James Bullard, presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, aseguró que el descenso en el precio del petróleo continúa presionando la inflación a la baja e incluso podría llegar a afectar las expectativas inflacionarias. 

En ese sentido, Bullard señaló: “Los mercados y el Comité no están pensando en términos de un movimiento en enero. De aquí a marzo, queremos obtener más información y ver cómo se desenvuelven las cosas antes de hacer un juicio”.

Eric Rosengren, presidente del Banco de la Reserva Federal de Boston, fue más directo al decir que con las estimaciones de la actividad económica estadounidense a la baja, el camino de cuatro alzas del banco central está en riesgo.

Además, Rosengren añadió que estaría particularmente atento al desarrollo de las condiciones económicas externas, del debilitamiento de la situación doméstica y del camino de la inflación en Estados Unidos.

Comunicación divergente

Sin embargo, el tono de advertencia respecto a los eventos recientes no fue generalizado entre las autoridades de la Fed. Loretta Mester, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, defendió la estrategia de alzas graduales ya que permite “mitigar cualquier riesgo potencial para la estabilidad financiera”.

Asimismo, refirió que “el hecho de que la Fed sea dependiente de los datos no significa que se reaccionará a cualquier cambio de corto plazo en la información”.

No obstante, para analistas como Helen Haworth, directora global de estrategia de tasas de interés en Credit Suisse, el cambio de comunicación en el banco central ofrece evidencia para afirmar que las decisiones de política cambiaria de China inciden directamente en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.  

El razonamiento está sustentado en la relación entre la volatilidad cambiaria en China y la curva de futuros del eurodólar (rendimiento esperado de tres meses de los dólares depositados fuera de Estados Unidos).

Alzas mexicanas

Si la Fed elige tomar un camino más gradual en su ciclo de alzas, esto daría un respiro a las autoridades el Banco de México (Banxico), que buscan estimular el crecimiento económico sin alimentar la fuga de capital y depreciación del peso que el país ha experimentado en el último año.

Agustín Carstens, gobernador de Banxico, dijo a inicios de este mes que la política monetaria mexicana seguirá buscando alinearse con la estadounidense. 

“Si van a subir las tasas de interés, yo creo que va a ser de manera muy gradual, y eso también debería hacer que nosotros tengamos que aumentar las tasas gradualmente”, explicó Carstens en entrevista con Radio Fórmula.

Carstens reiteró esta idea una semana más tarde durante una conferencia organizada por el Banco de Francia, señalando que Banxico deberá seguir muy de cerca las acciones de la Fed para poder mantener estable el diferencial de tasas entre ambos países.

Sin embargo, analistas de Goldman Sachs y de Bank of America indican que es probable que Banxico eleve menos su tasa que la Fed durante este baño, a medida que factores como la inflación a mínimos históricos y el lento crecimiento económico pesen sobre la política monetaria mexicana.