“Este acuerdo no compromete las prioridades de México en la modernización del TLCAN, ni limita la información que México puede compartir con el poder legislativo, (…) y la sociedad en general para informar de una manera propicia el proceso de negociación”

Comunicado de la Secretaría de Economía


Cada país puede difundir su propia información de la manera que desee; queda inhabilitado para compartir la de sus socios comerciales

La primera ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) estuvo macada por una profunda división entre las posturas de Estados Unidos y sus dos socios norteamericanos.

Las diferencias en temas torales como el mecanismo de resolución de disputas del Capítulo 19, la implementación de reglas de contenido de origen de países específicos y la homologación de derechos laborales se hicieron públicas.

Las filtraciones a la prensa fueron entendidas como un reflejo de las tensiones en la mesa de negociación.

Sin embargo, México, Canadá y Estados Unidos se han comprometido a blindar el desarrollo de la renegociación del TLCAN. La semana pasada, las tres delegaciones hicieron público que se había firmado un convenio de confidencialidad y que éste entrará en vigor a partir de la segunda ronda de negociación, que se llevará a cabo en la ciudad de México el próximo 1 de septiembre.

El compromiso fue mantener en secreto los documentos, correos electrónicos, propuestas y presentaciones involucradas en el proceso. El convenio firmado incluye reglas específicas abocadas a prevenir las filtraciones.

Si bien, cada país puede difundir su propia información de la manera que desee, queda inhabilitado para compartir la información de sus socios comerciales. El acuerdo de confidencialidad expira cuatro años después de que hayan concluido todas las rondas de negociación del TLCAN.

Dos excepciones

El convenio estipula dos excepciones: la distribución de documentos a funcionarios gubernamentales, incluidos los del poder legislativo, así como a grupos con intereses específicos en la negociación, como los sindicatos u organizaciones de la iniciativa privada.

La medida pretende neutralizar la crítica de que las negociaciones comerciales suelen realizarse con extrema secrecía ya que favorecen intereses corporativos específicos. Este fue uno de los principales argumentos que contribuyeron a que el extinto Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) gozara de tan mala fama pública.

La derogación del TPP, ejecutada por el presidente Donald Trump en los primeros días de su administración, fue una demanda de su base electoral, la misma base que ahora rechaza de manera tan vehemente al TLCAN.

“La política subyacente de este enfoque es mantener la confidencialidad de los documentos y al mismo tiempo permitir que las partes negociadoras desarrollen sus posturas, se comuniquen internamente, con otras partes e interactúen con el público de la manera que crean conveniente para comunicar sus propias posiciones”, mencionó el documento signado por los tres países.

 “Este acuerdo no compromete las prioridades de México en la modernización del TLCAN, ni limita la información que México puede compartir con el poder legislativo (…) y la sociedad en general para informar de una manera propicia el proceso de negociación”, comunicado de la Secretaría de Economía.