Para poder llevar el sustento a su hogar, Ana Lilia Lucio García, bartender desde hace aproximadamente siete años en Morelia, Michoacán, dependía del apoyo de su madre para cuidar a su hija de siete años.

Se trata de un escenario muy común en México en el que las abuelas se han convertido en las principales proveedoras de cuidados infantiles, de acuerdo con el estudio “Abuelas y la brecha de género en el mercado laboral” del investigador de la Universidad de Northwestern, Miguel Talamas.

“En esta industria, que es la de la hospitalidad en restaurantes u hoteles, tenemos jornadas de más de ocho horas. Por lo regular no tienes hora de salida, hay un día de descanso entre semana porque los fines no, son los más complicados ya que hay más gente”, explica la mujer de 29 años.

Lucio García forma parte de esos 22 millones de mujeres ocupadas en octubre de 2021, según reporta la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

“Mi mamá falleció en enero, a los 62 años por cáncer. Estuvo con mi hija desde el primer día que nació y era quien me hacía el favor de ir por ella para que se quedaran juntas.

“Las abuelas siempre están ahí para ir por ellas (las hijas) o quedárselas cuando están malitas. Si me tocaba quedarme más tiempo en el trabajo también se quedaba con ella”, menciona la trabajadora quien tiene una hora de entrada, a las dos de la tarde, pero no de salida.

El estudio refiere que la brecha de género se agudiza porque, a diferencia de las abuelas, los abuelos rara vez brindan estos cuidados. En el caso de Ana Lilia Lucio García, ella sólo contaba con su mamá.

“Ahora que no está mi mamá, la valoro muchísimo pero a la vez creo que les quitamos a las adultas mayores el derecho de que puedan disfrutar su vejez sin responsabilidades que no les corresponden”, reconoce.

Las tareas de cuidados que realizan las personas en México, sobre todo las mujeres, representan 5.5 billones de pesos, es decir, 23.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con los resultados de la “Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México, 2018”.

La investigación “Abuelas y la brecha de género en el mercado laboral” también sostiene que la maternidad tiene un rol importante en el desarrollo profesional de las mujeres.

Trabajar tras la muerte de las abuelas

Trabajar y ejercer cuidados infantiles es un desafío. Las madres que trabajan tanto en el sector formal como en el informal se ven afectadas, sobre todo estas últimas.

Ana Lilia Lucio García trabaja en una empresa formal pero no cuenta con seguridad social. Y aunque pudiera acceder al servicio de guarderías, si contara con seguro y su hija tuviera la edad para ser aceptada, tiene la desventaja de que trabaja en horario nocturno.

“No sé si nadie ha pensado en todas las mujeres que trabajan de noche, ¿dónde dejan a sus hijos? Seguro con sus mamás. En la mañana están las guarderías, pero en horario nocturno no hay donde los puedas llevar”
Ana Lilia Lucio GarcíaBartender

Por ello, el estudio “Abuelas y la brecha de género en el mercado laboral” menciona que la crianza puede afectar a las empleadas, tanto si son madres como si son abuelas. Mientras que el hecho de que éstas cuiden a sus nietas y nietos hace que las mamás tengan más probabilidades de tener trabajo, como sucedió con Ana Lilia.

“Toda la etapa preescolar de mi hija me apoyaba en mi mamá. Fue la etapa más complicada porque en la guardería todavía van un poco más de tiempo, como de ocho de la mañana a tres de la tarde, y en el preescolar solamente tres horas, de nueve a doce; eso ni siquiera es una jornada laboral de medio tiempo”, señala.

Según la investigación de Miguel Talamas, la muerte de abuelas reduce la tasa de empleo de las madres en 12 puntos porcentuales, ya que tienen que dejar de trabajar para cuidar a sus propias hijas e hijos. Y aunque Ana Lilia no forma parte de esa estadística, el fallecimiento de su madre la ha afectado tanto a ella como a su niña.

“Ahora que está en la primaria opté por meterla al turno vespertino. Ella va de dos de la tarde a cinco y media y la ventaja es que está en una escuela cerca del trabajo y mis jefes se han portado muy accesibles: me dan chance de salir a recogerla y de que esté conmigo hasta que salga”, comenta Lucio García.

El estudio de la Universidad de Northwestern refiere que las madres tienen que reemplazar los cuidados de las abuelas por servicios privados. Sin embargo, Ana Lilia tuvo que dejar a su hija a cargo de su padre en la Ciudad de México y que el padre de la niña sea comerciante, le permite ocuparse en ambos empleos.

A nivel nacional, en promedio las mujeres laboran 6.2 horas más que los hombres, pues además de la fuerza productiva para el mercado cumplen con trabajo no remunerado en los hogares, según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2019.

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