Actualmente, en el vasto mundo de los videojuegos, la escena indie es la encargada de traer frescura a las diferentes experiencias que la industria ofrece, y en esta ocasión esa labor la hizo Acid Nerve con su segundo y más reciente título, Death’s Door. En esta ocasión el desarrollador dejó el Boss Rush a un lado para traernos un juego de exploración, dónde tomaremos el papel de un cuervo que se dedica a cosechar almas que están listas para la muerte. Nuestro protagonista lleva una vida rutinaria y burocrática en el negocio de la muerte hasta que algo repentino lo hará embarcarse en una aventura a través del mundo mortal.

MENOS ES MÁS

El juego no se complica en ningún sentido, y gráficamente se nota. Con esto no quiero decir que se vea mal, más bien el título aprovecha al máximo la estética caricaturesca con vista isométrica para ofrecernos un mundo muy basto, que incita a la exploración y logra una inmersión profunda durante las ocho horas que dura.

Pese a sus gráficas “inocentes”, Death’s Door aborda temas serios y oscuros, como la muerte, la incertidumbre, el egoísmo, entre otros. Todo esto con diálogos breves pero numerosos y bien estructurados. Poco a poco el juego revelará más de su universo a través de las conversaciones con personajes, estas conversaciones son tan interesantes que no querrás perderte ni una sola e incluso buscarás hasta el último personaje para hablarle.

Éste no es un título de mundo abierto, pero puedes saltar entre los distintos niveles y la extensión de estos en más de una ocasión te harán perderte. Esto último podría ser un factor en contra de esta entrega, ya que, a pesar de sus bonitos escenarios e historia atrapante, algunas veces caminar por pasillos largos se volverá pesado debido a que el jugador no tiene indicios de si va por el camino correcto o llegará a callejones sin salida debido a la falta de una herramienta.

 

¡PEGO, RUEDO Y MAGIA!

De nuevo, Death’s Door no busca complicarse innecesariamente y el gameplay no es la excepción. El set de movimientos de nuestro cuervo se limita a tres posibilidades, golpe (con su variación débil y fuerte), rodar (función que te dará microsegundos de inmunidad para salir bien librado de situaciones difíciles) y lanzar magia (para realizar ataques a distancia). Estas tres acciones bastarán para abrirse paso entre la amplia variedad de enemigos, jefes y acertijos en los mapas. Pero este sencillo sistema está tan bien ajustado que no hará falta nada más.

A lo largo de la historia encontrarás diferentes armas cuyas estadísticas tendrás que balancear con los proyectiles de magia. Y el título se asegura de que el jugador varíe su estilo de pelea ya que para poder cargar los hechizos es necesario golpear cuerpo al enemigo. En resumen, el combate es sin duda, el punto mejor pulido de Death’s Door, y te incita a crear tu propio estilo de juego. Sin embargo, no hay una técnica definitiva que lo haga más fácil, más bien depende de los distintos ítems que se ajusten a quién lo esté jugando.

CALIFICACIÓN: 9.0

 Quizá después de esta reseña algunas personas piensen que Death’s Door se trata de una versión muy (muuuuy) diluida de la fórmula Soulsborne… y están en lo correcto. El juego vuelve accesible una fórmula atractiva pero intimidante. A través de una historia interesante y gameplay bien pulido este título se corona como uno de los mejores títulos independientes de este año, convirtiéndose en un clásico instantáneo.

Death’s Door es un título desarrollado por Acid Nerve y distribuido por Devolver Digital, y se encuentra disponible para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series S/X y PC. Para esta reseña se jugó la versión para PlayStation 4, la cual fue proporcionada por el distribuidor.