Editorial: Por qué The Sims 4 es lo más punk de los videojuegos en años

En la actualidad, la industria de los videojuegos es todo un microcosmos en sí mismo. Existen variedad de títulos para todos los gustos pero pocos se atreven a ir más allá de lo establecido y no precisamente en el apartado violento.

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En el mundo de los videojuegos existen algunos títulos insignia conocidos por absolutamente todos, gamers o no. Todo mundo ha oído hablar de Mario Bros., Halo, Age of empires o Los Sims. Aquella saga de videojuegos de simulación social que inició en el año 2000. La idea es y siempre ha sido crear personajes y diseñarles todo tipo de vidas. Las primeras entregas se vieron limitadas por su tiempo en cuanto a posibilidades pero The Sims 4 empuja constantemente los límites hasta niveles polémicos.

Cuando uno piensa en videojuegos políticamente incorrectos lo primero que llega a la mente podrían ser los juegos de disparos o de terror. La saga de Grand Theft Auto, enfocada al mundo criminal o los juegos de DOOM que han sido tachados de satánicos. No obstante, The Sims 4 recientemente ha tomado una actitud transgresora al desafiar el estatus quo. Sí, la franquicia tiene una mala fama por su ingente cantidad de DLCs; pero entre todas esas expansiones hay algunas que vale la pena analizar.

La penúltima expansión para The Sims 4, ”¡Si, quiero!” gira alrededor del matrimonio. TODOS los Sims pueden casarse con TODOS. Una premisa simple a primera vista pero definitivamente no bien vista para algunos. Anteriormente ya se habían plasmado relaciones LGBT+ en el juego pero oficializarlo en el altar pareció demasiado para, por ejemplo, las autoridades rusas que en un principio intentaron censurar la expansión.

Primero fueron bodas gay, ahora furros. ¿Qué sigue?

Ahora, el más reciente DLC parece tomar un camino similar, desde cierto punto de vista. Entra en escena la expansión ‘Licántropos’. Igualmente ya se había visto con anterioridad una aproximación de la franquicia al terreno fantástico. El DLC ”Vampiros” habla por sí mismos y ”Licántropos” introduce hombres lobo.  Quizá esta vez la nueva expansión no escandalice gobiernos enteros pero sí entusiastas de la fantasía tradicional.

Los diseños de los avatares que pueden transformarse en mitad lobo no tienen una gran musculatura, ni los ojos inyectados en sangre o instintos asesinos. En su lugar, parecen más aproximados al subgénero del furry fandom. Los Sims puede terminar siendo el refugio para todo tipo de gustos y más importante, sin prejuicios. La comunidad del juego lo sabe y lo acepta. En tiempos de censura, de cancelación y ser políticamente correcto, la tolerancia puede ser el acto más punk de todos. The Sims 4 no es un juego perfecto por lejos, pero al menos es transgresor y eso es algo que otros títulos con galones de sangre o morbo no pueden hacer gala.

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