El cine de terror y suspenso ha tenido distintas épocas, algunas muy brillantes y otras bastante deplorables. Ésta parece ser una en la que no le está yendo tan mal, particularmente al subgénero ‘slasher’ o películas de asesinos que desde 2018 tuvieron un regreso triunfal con el soft reboot de Halloween que dejó satisfechos a fans de antaño y nuevas audiencias. En esta ocasión es turno de Ghostface, quién vuelve después de 11 años para aterrorizar nuevamente a Woodsboro en la más reciente entrega de Scream.

Técnicamente esta sería Scream 5, pero esta entrega se trata de una recuela. ¿Qué es una recuela? A grandes rasgos se trata de “rehacer” la película original, pero con personajes nuevos que estén relacionados a los personajes originales pero que tengan su propia personalidad. La película se encarga de explicarlo y es más sencillo de lo que suena.

Tras el fallecimiento de Wes Craven en 2015, los fans de la franquicia estábamos algo desanimados y nerviosos por el futuro de esta serie, ¿habría un remake? ¿dejarían de hacer más películas de Scream? En marzo del 2020 comenzó la producción de esta película a cargo de Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett y de una vez adelanto que el resultado es bastante satisfactorio.

GHOSTFACE ESTÁ DE VUELTA EN EL PUEBLO

A más de 20 años de los asesinatos del primer Ghostface, un nuevo psicópata anda libre por las calles de Woodsboro y su primera víctima es Tara, una adolescente que después de la clásica trivia telefónica de cine de terror es apuñalada por un ente en túnica negra y enmascarado. Esta primera víctima logra salvarse de milagro y a partir de ahí se desata una ola de asesinatos bastante similares a los de 1996, los cuales pondrán de cabeza al pueblo y sembrarán desconfianza entre los amigos de la primera víctima.

Samantha, la hermana de Tara, regresa a Woodsboro de manera obligada para cuidar a su hermana menor, enfrentar sus demonios, intentar desenmascarar al asesino y lidiar con un secreto a voces que la pondrá en peligro. Todo esto, mientras el nuevo Ghostface va arrasando con todo aquel que se le atraviesa.

LAS REGLAS DEL JUEGO…

Scream juega mucho con la meta-narrativa e incluso tiene escenas completas dedicadas a burlarse de las conocidas “reglas de las películas de terror”, teniendo momentos de comedia negra bastante bien logrados que aderezan y sirven de alivio después de escenas en dónde el asesino apuñaló bastantes veces a un adolescente.

Esta película no destaca por el suspenso ni por escenas realmente terroríficas, pero se compensa muy bien con la química entre los personajes y la atmósfera de desconfianza que se crea a lo largo del filme. Creo que es realmente lo disfrutable de la película, ver cómo el grupo de amigos va perdiendo poco a poco la cabeza y los personajes de la película original intentan ayudar. Quizá desde el inicio logres descifrar quién es el culpable, pero al llegar al clímax de la cinta igual sentirás una satisfacción al darte cuenta que tu ojo de detective acertó, además de que a lo largo del desarrollo hay un par de giros que genuinamente no esperas.

Este filme no se toma muy en serio en ocasiones y aunque esto podría sonar como queja, considero que es lo que la hace tener su propia personalidad y la hace adaptarse a estos tiempos, una generación Z despreocupada, desconfiada y que no pierde la oportunidad de fiestear incluso en momentos nada aptos.

 Scream regresa y se logra subir a la ola de buenos remakes y revivals de los clásicos ochenteros y noventeros que alguna vez nos hicieron saltar en nuestros asientos. Recrea y adapta muy bien esa atmósfera de película de película de Cine B o de bajo presupuesto, juega con la fórmula y no tiene miedo en ser irreverente y autocrítica. ¿Cine de terror en enero? Algo raro pero 100% bienvenido.