Recientemente los dramas familiares han sido el tema recurrente en las películas de suspenso y terror, algunos dando propuestas interesantes y sólidas, mientras que otros no tanto. La Huésped Maldita es la tercera entrega de Ruth Platt cómo directora e intenta incursionar en estos temas más íntimos porque nada da más miedo que enfrentar tus demonios familiares.

BUENA HISTORIA, VIEJOS VICIOS

En esta cinta veremos la historia de Leah y su familia. Un grupo de personas dedicadas de lleno a la religión, sin embargo, se puede notar una evidente división e incomodidad que, aunque no se hable en ningún momento se puede intuir que un suceso reciente marcó permanentemente a la familia.

Durante la mayor parte del largometraje, seremos testigos de una madre de familia atormentada, un padre ausente y una hermana problemática. Nuestro personaje principal, Leah, experimenta todos estos comportamientos mientras trata de ser una buena hija al mismo tiempo que lucha contra sus enfermedades y por si eso no fuera poco, una misteriosa niña la visita todas las noches para “jugar” con ella y atormentarla.

Todos estos elementos ya los hemos visto antes en una infinidad de filmes ¿La Huésped Maldita hace algo por presentar una fórmula diferente con estos ingredientes? Desafortunadamente no, la casa antigua en la que viven, las figuras religiosas e incluso las escenas son muy similares a lo anteriormente visto una y otra vez.

MUY CONTEMPLATIVA, CON POCO QUE VER

En su esfuerzo por mantener un aura tensa, esta producción maneja secuencias muy largas que desembocan en situaciones intrascendentes, de pronto en algunas escenas escucharemos susurros que en lugar de agregar misterio me arrullaron un poco. La intención de sumar a la historia con el diseño de audio es buena, sin embargo, se queda corta y hasta parece un intento algo desganado.

Algo que sí rescato son las actuaciones, a pesar de no contar con algún nombre pesado entre su reparto, todos los actores lo dan todo para intentar mantener a flote la historia. Particularmente Denise Gough y Kiera Thompson hacen un gran trabajo durante el desarrollo. Al ser un fan del terror, agradezco que le quieran dar mayores dimensiones a los personajes y no solo reducir las historias a jumpscares y asesinos. El problema con La Huésped Maldita es que nunca se decide por qué quiere ser, en ocasiones pareciera incluso que estamos viendo una película dramática.

Al final, la película deja un gran mensaje sobre el poder de la palabra y mencionar las cosas en voz alta para hacerles frente, pero fuera de eso nos vamos a encontrar una película que pudo hacer mucho con un cúmulo de ideas interesantes pero una ejecución que se queda corta.