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Por ciento de rendimiento obtiene al menos el atleta que se tortura con la práctica del "boosting".
En Londres 2012 observarán la presión de los atletas a competir, si está alta se dejarán pasar diez minutos y se les hará un nuevo test
"Es algo muy extremo y tenemos que recordarles a los atletas que es muy peligroso"
Craig SpenceVocero del IPC

Faltan un par de horas para celebrar la competencia olímpica y de pronto cierto atleta paralímpico con lesión de médula espinal golpea con martillo uno de sus dedos de los pies hasta romper su hueso.

No, no está loco ni acaba de sufrir un accidente que estropee su actuación. Más bien está más cerca de aumentar su rendimiento físico gracias a una práctica tramposa denominada ‘boosting’ que se vuelve más común entre los deportistas con capacidades diferentes.

Como el dopaje en los atletas, el ‘boosting’ se ha convertido en los paralímpicos en un método de inducción de disreflexia autonómica (incremento abrupto y marcado de la presión arterial) con la intención de mejorar el rendimiento en el deporte a través de hacerse un daño así mismo.

Esta práctica, prohibida desde 1994 por el Comité Paralímpico Internacional, con los años sigue aumentando su popularidad entre los deportistas sin un método seguro que lo impida, ya que va desde la sujeción del catéter para asegurar que la vejiga se vuelva demasiado llena, apretar demás las correas de los tenis, electrocución en los pies, piernas, escroto o testículos, así como la fractura de un hueso, por lo general los dedo de los pies.

De acuerdo a estudios de pruebas simuladas en atletas de maratón en sillas de ruedas, el ‘boosting’ practicado previamente habría ayudado al deportista a alcanzar una mejora en su rendimiento hasta en un 15 por ciento.

“Ha habido momentos en los que específicamente le daría a mi pierna o a mi dedo un par de descargas eléctricas. Haría que mi presión arterial aumentara. Es eficaz”, dijo Brad Zdanivsky, escalador canadiense tetrapléjico que ha experimentado el caso.

Pero este auto-daño no solo ayudaría a un atleta paralímpico a ganar una medalla, pues se ha comprobado que tiene muchos efectos secundarios posibles que incluso ocasionarían otros problemas y hasta la muerte.

Pérdida de capacidad de producir o comprender el lenguaje, alteración del ritmo del corazón, hemorragia cerebral, epilepsia, anormalías neurológicas y trastornos visuales, son solo algunas de las consecuencias de esta práctica.

“Como médico, no entiendo por qué estos atletas olímpicos están haciendo esto, y como científico estoy horrorizado con estos eventos”, dijo Andrei Krassioukov, médico estudioso del tema en la Universidad de Columbia Británica.

Cabe señalar que a pesar del conocimiento relativo del peligro y efectos nocivos para la salud, una encuesta llevada a cabo por el IPC (Comité Paralímpico Internacional) durante Beijing 2008 indicó que alrededor del 17% de los que respondieron habían experimentado este método.

Algunos expertos creen que la cifra real podría ser mayor. La duda es, ¿qué pasará el día en que un atleta sufra un derrame cerebral en la cancha? Será el día en que se toque profundamente el tema.

 

Juegos Paralímpicos 2012