Los espectadores en el Masters llenaron cada rincón y espacio en el hoyo 18, esperando a Tiger Woods en Augusta.

No eran ni siquiera las 15:00 horas enla calurosa y soleada tarde en Georgia. A la misma hora, en el hoyo 1, el líder Scottie Scheffler y su perseguidor Cameron Smith salían en el último grupo.

Encorvado y cojeando, Tiger Woods caminó por la empinada colina hacia el green, mientras los aficionados se levantaban poco a poco para aclamarlo en reconocimiento por un notable regreso — un fin de semana de ensueño.

“¡Qué forma de aguantar, Tiger!”, dijo un hombre que se encontraba detrás de la multitud.

Desde un punto de vista del golf, difícilmente se trató del Woods que todos recuerdan. Ese ganador de cinco chaquetas verdes del Masters, la última apenas hace tres años.

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El jugador que será recordado como uno de los mejores de la historia, incluso si no volviera a jugar.

Este Woods cerró con dos rondas de 78 golpes para situarse en la posición 47, sus peores tarjetas en su historia del Masters.

Su apaleado cuerpo simplemente perdió fuerza tras un electrificante jueves de 71 golpes, cuando Woods regresó al golf competitivo por primera vez en más de 500 días.

“Este torneo ha significado mucho para mi y mi familia”, reconoció Woods. “Es aquí donde han jugado los mejores campeones. Han caminado por estos campos”.

Woods no dio ningún indicio sobre sus futuros planes, pero está claro que tiene intención de seguir jugando. El próximo major es el PGA Championship, entre el 19 y 22 de mayo en Southern Hills.