En la cancha fueron grandes figuras que trascendieron fronteras. Sus goles y éxitos los llevaron a ser admirados y tener fama, lo cual intentaron aprovechar para incursionar en una actividad distinta: la política.

George Weah, Cuauhtémoc Blanco y Manuel Negrete son ejemplos de ello. Los tres comparten los mismos elementos: desaprobación de sus gestiones y decepción a quienes los idolatraron como futbolistas.

Weah es el que más alto escalafón ocupa dentro de la política, al ser el presidente de la República de Liberia. Nacido en un barrio pobre, se abrió camino hasta llegar al futbol profesional, en el que destacó principalmente con el AC Milan, al grado de ser el único futbolista africano de la historia en conseguir el Balón de Oro, en 1995.

A nivel selección, nunca pudo llevar a Liberia a jugar un Mundial, y en su historial de goles hay uno contra México, en un partido amistoso. Los goles y poner a un país que en esa época estaba hundido en una guerra civil, llevaron a que el delantero comenzara a inmiscuirse en la política.

Como figura de los “rossoneri” emitió críticas al dictador Charles Taylor, por lo que una parte de su familia fue atacada por el régimen. Esto llevó al futbolista a exiliarse, junto con sus hijos, en Estados Unidos, a donde viajaba cuando no estaba en temporada en Europa.

En 2005, al terminar la segunda guerra civil liberiana, Weah quiso llegar a la presidencia, pero entre señalamientos de falta de preparación, perdió ante Ellen Johnson Sirleaf, primera mujer en encabezar un gobierno africano.

En 2011 fue candidato a la vicepresidencia, para 2014 ganó un lugar en el Senado y, finalmente, en 2017 fue elegido presidente, después de haber estudiado administración de empresas y criminología en Miami.

Para enero de 2018 asume el cargo, entre promesas de combatir la corrupción, el analfabetismo, reformar la economía y mejorar las condiciones de vida de un pueblo golpeado por dos guerras civiles y por el virus del ébola.

Buenas intenciones a la política

Aunque George Weah se redujo el salario, los resultados no se le han dado después de tres años de mandato. Los nulos éxitos principalmente en economía y salud, han puesto a una gran parte de los liberianos en contra de quien fue su ídolo deportivo.

El ébola provocó que la ONU sacara sus misiones humanitarias del país, quedándose sin una de sus principales fuentes creadoras de empleo. Esto llevó a los problemas financieros, con una inflación de 30 por ciento en 2019, y que casi 5 millones de ciudadanos vivan con menos de dos dólares al día.

Esa crisis, más señalamientos de corrupción y la decepción porque Weah no ha cumplido su promesa de juzgar a los criminales de guerra, provocaron constantes manifestaciones contra el exfutbolista, quien respondió con represión policial y orilló a uno de sus principales adversarios, Henry Costa, a huir del país.

Fuera de lugar

Una situación similar vive uno de los máximos ídolos del futbol mexicano, Cuauhtémoc Blanco, quien en la cancha puso el nombre del país en alto, tanto con el América, como con la Selección Nacional o en su incursión en España.

El creador de la “Cuauhteminha” aceptó la invitación del Partido Social Demócrata de Morelos para buscar la presidencia municipal de Cuernavaca en 2015, y aunque, como ahora que surgen distintas candidaturas de deportistas, en su momento esto parecía una “puntada”, que resultó efectiva, pues ganó las elecciones.

Peleado con el PSD, Cuauhtémoc fue nominado candidato para la gubernatura de Morelos por la alianza de Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social, y de nueva cuenta, la fama del futbolista fue suficiente para ganar, a pesar de su controvertida gestión como alcalde.

Con casi tres años al frente del gobierno de Morelos, Blanco ha sido centro de críticas por los pobres resultados en materias como seguridad y mejoramiento de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Constantemente, cada mes resulta como el gobernador peor calificado de entre los 32 mandatarios estatales, tan solo en el ranking del 27 de febrero de C&E Research, “El Cuau” obtuvo 20 puntos, ocho menos que el segundo peor evaluado, Ignacio Peralta, de Colima.

A nivel local, Manuel Negrete, anotador del gol más bello de los mundiales, designado por la FIFA, ayer pidió licencia para separarse del cargo de alcalde de Coyoacán, en la Ciudad de México, al que llegó por el PRD, para participar como candidato del nuevo partido Fuerza por México, a la gubernatura de Guerrero.

De acuerdo con la última evaluación de Mitofsky a 100 alcaldes, de enero pasado, Negrete ocupa el puesto 60, con 42 puntos de 100 posibles.

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