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equipos hay registrados en la LIBF hasta el momento

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Daniela sigue algo excitada. La adrenalina que corre por su cuerpo la delata. Su equipo, Las Leonas, acaban de vencer 14-0 a Las Mambas Negras en el partido de exhibición previo a la inauguración de la Liga Iberoamericana de Bikini Football.

La chica tiene motivos suficientes para estar más que satisfecha de su desempeño en el emparrillado: las dos anotaciones que se apuntó en el juego – increíbles carreras librando golpes y tacleadas de sus rivales- le valieron ser nombrada la mejor jugadora de este partido.

“Desde los 11 años practico tochito y hace un año me animé a los golpes”, dice la mariscal de Las Leonas.

“Hoy combino las matemáticas con los golpes”.

De Daniela -estudiante de Actuaría de 20 años- hay que decir lo que es obvio cuando uno está frente a ella: su equipamiento es un estimulante al líbido masculino.

Desde el casco de hockey que protege la cabeza y su larga cabellera, hasta los shoulders que lleva en sus hombros para amortiguar los golpes. Las rodilleras. Las coderas. El bra. 

Y claro: su bikini rosa que lleva puesto en su trasero firme y tonificado.

Hasta las sombras que Daniela se pinta debajo de sus ojos grandes color negro convierten su rostro de niña buena en el de una amazona.

Cuando juega, le gusta colocarse en el muslo izquierdo un liguero color rosa para estimular  a sus seguidores.

Daniela lleva en su cuerpo las huellas de este deporte. En la parte superior de su ceja tiene una pequeña cicatriz.

“Me abrieron la ceja en el tocho”,  recuerda sonriendo.

“Pero el futbol no lo dejo aunque me abran todo”.

Tacleando estereotipos

La Liga Iberoamericana de Bikini Football comenzó hace dos años en la Ciudad de México y cada vez tiene un mayor número de equipos y seguidores.

Para esta temporada que acaba de iniciar hay más de 20 equipos femeniles registrados: Panteras, Bengalas, Mambas Negras, Diosas Aztecas, Leonas, Vudú, Furias, Angels, Hooligans, Legionarias, Vipers, son algunos de los equipos que compiten en la llamada LIBF.

Tiene reglas que son diferentes al deporte jugado por hombres: por ejemplo, el balón es más pequeño. No hay goles de campo, los equipos son de 8 jugadoras, la cancha es de 50 yardas y a partir de esta temporada están prohibidos los fumbles o balones sueltos.

“La vez pasada en un fumble dos jugadoras chocaron y se lastimaron la clavícula”, recuerda Osvaldo Ochoa, presidente de la Liga.

“Desde entonces prohibimos el balón suelto”.

La idea de crear en México un circuito de equipos de futbol americano de mujeres en bikini surgió de la Lingerie Football League (LFL), que existe desde el 2009 en Estados Unidos con gran éxito en la televisión e incluso con participación en el Súper Bowl.

“Es un espectáculo deportivo. El gancho son las mujeres guapas”, admite el presidente de la LIBF.

“Pero cuando las ves jugar créeme que te emocionas más verlas jugar que verlas en bikini”.

En México los partidos de futbol americano de chicas en traje de baño han comenzado a llamar la atención de patrocinadores y de la televisión.

El próximo mes el programa Deporte Caliente, que transmite TV Azteca, comenzará a difundir una sección con los mejores juegos de la semana y entrevistas con las jugadoras.

Ochoa cree que para finales de este año se podrán transmitir juegos completos en la televisión abierta.

El éxito de este deporte ha provocado incluso el surgimiento de otras ligas en México que para el presidente de la LIBF no son profesionales y estafan a las chicas.

“Hay una liga que las pone a hacer tubo a mitad de tiempo a las chicas y en otra las ponen a vender cervezas. Eso no se vale”

‘Al fin y a cabo terminan viendo los golpes’

Hay algo de perturbador ver a chicas golpearse entre ellas. Sobre todo para los hombres, claro.

Quizás por eso el éxito entre el público de las legendarias luchas en lodo o de las Catfight o peleas callejeras de mujeres en el canal de videos YouTube.

Lo mismo ocurre en los partidos de la Liga Iberoamericana de Bikini Football, que se celebran cada 15 días en el domo del Deportivo Plan Sexenal, ubicado en la delegación Miguel Hidalgo.

El campo de juego es principalmente un desfile de mujeres hermosas, con cuerpos marcados por el ejercicio diario en el gimnasio y vestidas solamente con un top y diminutos shorts.

El espectáculo visual en la cancha provoca en la tribuna – conformada principalmente por hombres- discusiones curiosas sobre los atributos físicos de las jugadoras.

 “¿Cuáles están mejor?”, le pregunta un chico a su amigo.

“Yo creo que las de este lado…¿No?”, le responde su compañero.

La Liga como tal está madurando. Esta temporada una jugadora que comenzó hace dos años debutará como coach de Las Legionarias. Será la primera entrenadora mujer en México. 

“Yo ya estuve de ese lado donde están las chicas”, dice Alexa Sánchez, quien también es réferee en los partidos.

“Hay que tenerle paciencia a la niñas”.

En los equipos participan chicas de todo tipo: principalmente hay estudiantes, pero también hay instructoras de aerobics, amas de casa, profesionistas y empleadas.

Está el caso de Karla Evergenyi, maestra de inglés de preescolar, madre de tres hijas y centro de las Hooligans.

Con una sonrisa la Miss confiesa que en los primeros partidos no tenía ni idea de las reglas del futbol americano.

“Yo nomás me iba al frente con todo”, admite Karla.

“No sabía qué onda”.

Dos años de futbol le han dejado a Karla muchas satisfacciones, la disciplina del ejercicio y dos fracturas de nariz.

“Pero no lo dejo… esto es lo que me llena a mí”.

Las chicas que participan en esta Liga intentan taclear principalmente un tabú: el que el futbol americano es un deporte exclusivo para hombres por su rudeza y su contacto de alto impacto.

Iván Murcia es un hombre que debe sentirse privilegiado y envidiado por los hombres. Él es coach del equipo Las Mambas Negras, el primer equipo femenil de la ciudad de Puebla. 

El entrenador sólo sonríe cuando se le pregunta si no se desesperó al principio en los entrenamientos con las mujeres.

“Había chicas que ni sabían correr, pero han trabajado muy bien y son muy disciplinadas”.

El bikini que tienen que usar para jugar es un tema entre las jugadoras.

Es algo que no les molesta.  Saben que la mayoría del público varonil va a verlas por su físico y el atuendo que usan en la cancha.

“Al fin y a cabo terminan viendo los golpes”, dice Daniela Nicolás, la quarterback de Las Leonas.

La decisión de comenzar a practicar futbol americano –y salir en top y cacheteros- fue difícil para todas ellas.

“Cuando me invitaron yo dije: “¡Éstán locos!”, recuerda Gabriela Lanz,  una morena de 27 años que es corredora de Las Mambas Negras.

Arantza Magaña quiso registrarse como jugadora incluso cuando era menor de edad. En la Liga no la dejaron. Sus padres tampoco. Pero lo primero que hizo cuando cumplió sus 18 fue apuntarse. 

Lo más difícil –admite la ahora mariscal de Hooligans- fue salir con el bikini a la cancha.

“Yo ahorita soy super segura de mi y de mi cuerpo”, confiesa la estudiante de Diseño Industrial.

“Me gustaría llegar a las grandes ligas”.

María Alejandra camina como una diosa en la cancha. Es una jugadora mítica de la Liga. Su físico se impone. La conocen como La Medusa y es fullback de Las Panteras.  Es alta, su cuerpo marcado por las rutinas de Fitness –es instructora- y por el ejercicio que realiza a diario para el equipo.

“La Medusa” es una de las jugadoras más experimentadas de la Liga.

“El tema del bikini es novedoso, pero las chavas vienen a hacer deporte y es entonces que los prejuicios se caen”, comenta esta mujer de origen argentino. 

“Ya superamos esa etapa. Las mujeres no tenemos que andar demostrándole a nadie que podemos hacer cualquier deporte”.