Estamos acostumbrados a que los deportistas busquen, a través de sus actividades, algún beneficio para ellos mismos o para el equipo del que forman parte; sin embargo, Rubén López se ha caracterizado por cumplir retos deportivos extremos para ayudar a los más necesitados.

Con 43 años, este empresario catalán del entretenimiento, ha hecho que a la palabra imposible se le borre el prefijo “im”, sin importar que haya que estar en temperaturas congelantes o abrasadoras, a miles de metros de altura o bajo el mar, con ayuda de su fortaleza mental, ha logrado cumplir esos retos extremos para tratar de hacer que el mundo, tal vez no sea mejor, pero que no sea peor a como lo encontró al nacer.

Amante del deporte desde niño, pero sin ganas de los reflectores del profesionalismo, Rubén encontró que a través de éste podía llevar ayuda a distintas partes del mundo, a través de retos extremos, como subir montañas, nadar en mar abierto o estar muchas horas montado en una bicicleta.

“La idea de ayudar es algo que venía intrínseco, entiendo la vida como un viaje solidario y siempre he intentado, en la medida de lo posible, ayudar, pero no nos hemos fijado si estamos ayudando en África, o al maltrato animal, violencia de género, Alzheimer, cáncer, hemos intentado ver en qué situación estaban las personas más desfavorecidas y a partir de ahí crear un reto extremo, para que los medios nos prestaran atención y entrara en la ecuación de generar la mayor parte de recursos”, explica en entrevista con Reporte Índigo.

Entre 2018 y 2019, Rubén López completó ocho retos extremos, antes de que la pandemia complicara la realización del noveno y la planificación de los siguientes retos solidarios.

No obstante, para este año, el empresario y deportista espera estar de vuelta por distintas partes del mundo para volver a poner su cuerpo en la exigencia máxima, cualidad que lo ha llevado a ser nombrado como un “hombre de acero”.

“Son cosas que me gustan hacer, desde pequeñito mi padre me enseñó a bucear, a los 12, 13 años, correr me parece un elemento vital de libertad absoluta que te da un aspecto de estar vivo, casi equiparable a estar debajo del agua y bucear a pulmón, estamos intentando crear aspectos únicos para que todo mundo se dé cuenta que sin ser un especialista, con muchas horas de entrenamiento, capacidad de sufrimiento y capacidad mental, puedes ir muchos más allá del límite que la gente se cree.

“Duermo poco, no es algo que me cause una necesidad más allá de recargar pilas, no disfruto estar en una mesa comiendo por tres horas, no disfruto estar ocho horas en la cama, lo máximo que duermo son cuatro, cinco horas. Tengo una capacidad de aguantar el dolor por encima de la media, no quiere decir que no sienta dolor o que no me canse, sino que puedo mantenerme mucho más tiempo”, explica respecto a su capacidad física para resistir los retos extremos.

Nuevos objetivos para Rubén López

Después de haber completado dos días en una bicicleta fija, para sumar tonelada y media de alimentos, el primer reto de 2021 para Rubén será pasar tres días en el mismo aparato, con el objetivo de rebasar dos mil kilómetros y conseguir cinco toneladas de ayuda.

Esa, y otras actividades, buscará completar este año, para lo cual pretende pasar por varios países de América Latina, incluido México, siempre y cuando la situación de la pandemia lo permita.

“El secreto de cualquier éxito, laboral o personal, deportivo, empresarial, radica en la cabeza. Intento que el hecho de abandonar no sea una opción nunca, ahí radica el bloqueo de ese pensamiento, no lo pongo a jugar en la ecuación y por eso no viene al viaje, sé que cuando me subo a una bicicleta y debo estar dos días sé que voy a acabar, que cuando me meto con los tiburones voy a salir, y cuando voy a nadar voy a salir, no sé si me voy a tardar más o menos, pero voy a acabar”, resalta.

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