Ricardo Pepi se sentó con su familia para discutir una decisión importante: representar a Estados Unidos o México. Eligió al primero y enfrentará por vez primera al equipo que dirige Gerardo Martino este viernes en un juego de eliminatoria clave. Está muy emocionado por ello.

“Me van a dar escalofríos”, dijo el delantero, quien se inclinó por el país donde creció, y no por el Tri, la selección del país de sus padres.

“Tienes que seguir tu propio camino y tomar la decisión escuchando a tu corazón. Me pareció muy importante poder tener una conexión con el equipo nacional que representas. Nada más fue seguir lo que dicta el corazón”, declaró el jugador.

A sus 18 años, se destapó como una de las grandes promesas del futbol anotando tres goles en sus dos primeros juegos internacionales.

En su bautismo internacional, Pepi anotó el gol que le dio a Estados Unidos la ventaja rumbo a una victoria a domicilio ante Honduras y firmó un doblete en el triunfo del mes pasado en casa contra Jamaica.

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Pepi recuerda ver los partidos entre México y Estados Unidos con su familia cuando tenía 10 u 11 años. Espera que al menos 10 integrantes de su familia y amigos estén cerca y mantendrá en mente sus lazos con ambos países cuando suenen los himnos nacionales.

Esta situación ya la vivieron David Ochoa, arquero del Real Salt Lake, y Julián Araujo, lateral del LA Galaxy, pero a la inversa. Ambos jugaron para la selección de Estados Unidos antes de cambiarse para representar a México.