La promesa de la Superliga fue que cada uno de los equipos participantes incrementaría sus ganancias de forma considerable, en comparación de lo que obtienen de la Champions League o de cualquier otro torneo organizado por la FIFA. Para conseguirlo, se requiere de un respaldo financiero en épocas de crisis por el estado de emergencia sanitaria.

Ahí es donde pretendía entrar el emporio financiero de JP Morgan, que aportaría unos 4 mil 800 millones de dólares casi 100 mil millones de dolares, bajo el entendido que la inversión estaría de vuelta casi de inmediato por comisiones.

Todo ese dinero a disposición serviría para que cada equipo recibiera los 233 millones de euros ofrecidos para los participantes en la Superliga. Sin embargo, para directivos críticos del proyecto fallido, esa cantidad era una promesa irreal, a pesar de contar con acreedores como JP Morgan, como menciona Javier Tebas, presidente de LaLiga.


Lo que proponen no es real, los números no son reales, de verdad que no lo es porque para generar ese dinero que han prometido, tienen que vaciar todas las ligas europeas, tienen que secar los mares para lo que ellos quieren, no hay dudas de eso

Javier Tebas

Presidente de LaLiga

En un foro digital de directivos del futbol español, en el que Reporte Índigo estuvo presente, Tebas resaltó que los argumentos del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, para sustentar la nueva competición son falsos, ya que los tres clubes ibéricos que impulsaban la Superliga: Real Madrid, Atlético de Madrid y Barcelona, son los que más dinero generan cada año, aunque reconoce que en el periodo reciente sí han habido pérdidas por el COVID-19.

“Ellos hablan de que los equipos que más generan para LaLiga son los que más pérdidas tienen y eso aseguro que no es verdad, porque en el análisis que nosotros hacemos puedo confirmar que el Real Madrid, en la era de Florentino Pérez, no tiene una pérdida, ahora que, si ellos hablan del año COVID, sí, no hay dudas de que tienen pérdidas, todos las tenemos, pero antes o después de eso, aseguro que ni uno de esos clubes tiene un margen negativo en lo económico”, señala.

El Banco JP Morgan es recordado por ser uno de los acusados de provocar la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos; no obstante, la realidad de esta empresa es que su acercamiento con el deporte va mucho más allá de un financiamiento, debido a que ha asesorado a diferentes equipos.

El ejemplo más claro es que el banco actuó anteriormente en la adquisición del Manchester United por parte de la multimillonaria familia Glazer en 2005, además de que ha aconsejado a otros clubes, principalmente ingleses, sobre la inversión de remodelación y compra de estadios.

Sin futuro claro

Luego de que los equipos ingleses se salieran de este proyecto, otra de las máximas incógnitas que se tenían eran los derechos de transmisión. Aunque en un principio se contaba con Amazon Prime y DAZN como principales interesados en adquirir ese compromiso, la realidad es otra.

Amazon Prime fue el primero en decir abiertamente que no tiene interés en participar en dicho proyecto, debido a que ya posee una asociación con la UEFA para llevar sus partidos por medio de su servicio.

Mientras que DAZN, que hace poco se enfrentó a una demanda con Saúl “Canelo” Álvarez por incumplimiento de contrato, fue el segundo en negar el interés de adquirir sus derechos televisivos.

Aumenta la carga en Champions sin Superliga

Uno de los detonantes del proyecto de los 12 fundadores de la fallida Superliga fue la ampliación de la Champions League, aprobada por la UEFA, que tendrá más participantes y un incremento en el número de partidos.

Así, a partir de 2024, pasará de 32 a 36 competidores, por lo que cada club disputará un mínimo de 10 partidos, cuatro más que en la actualidad.

Las ligas principales exigían que la expansión fuera para tener cinco en vez de cuatro representantes; sin embargo, la UEFA le otorgará esas cuatro plazas añadidas a países con menor nivel.

Con los cambios, cada equipo jugará dos encuentros ante rivales de su mismo nivel, tres ante los ubicados en el sector dos, tres frente a los del sector tres y dos ante los del cuatro, los ocho mejores pasarán directo a la siguiente ronda y los otros ocho saldrán de un repechaje entre el noveno y el 24.


Esto representará más viajes y mayor carga de trabajo para los futbolistas, quienes deben participar en sus torneos locales, más las copas de sus países, sumado a los torneos europeos y a las convocatorias de sus selecciones nacionales, tanto para encuentros amistosos, eliminatorios, de copas continentales y la Copa del Mundo, que terminan siendo más de 50 al año

“Tiene que crearse en la Champions un torneo como la Nations League, con ascensos y descensos, al final el Real Madrid a lo mejor tendrá menos partidos pero dejarán más dinero. Hay equipos como el AEK de Atenas o el Praga, el Kiev, que pueden estar en una división inferior con el sueño de subir a esa ‘Super’ Champions League”, explica Iván Pérez.

Poco éxito

Los considerados equipos chicos que han podido dar un brinco de calidad tanto en sus participaciones locales como en la Champions League son pocos. Los más recientes son el Porto de Portugal, campeón europeo en 2004, y el Atalanta de Italia.

El conjunto de la región italiana de Bérgamo pasó de ser un asiduo sotanero con constantes descensos a meterse a la Champions por primera vez en 2019–2020, y aunque la pandemia afectó bastante su participación, los dirigidos por Gian Piero Gasperini alcanzaron los cuartos de final.

De acuerdo con el sitio “Soy Calcio”, especializado en futbol italiano, Atalanta presentó sus cuentas y de 2019 a 2020 la facturación pasó de 188 a 242 millones de euros, mientras que sus ingresos por televisión aumentaron a 117.2 millones, lo cual representa 27.3 millones más que el anterior

Sin embargo, este es un caso único, por lo que el desagrado de tener más partidos y más invitados a Champions está de manifiesto por los llamados grandes.

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