En los últimos dos años, la Asociación de Escritores de Beisbol de Estados Unidos no dudó en votar, casi a ojos cerrados, por Mariano Rivera y Derek Jeter junto con otros candidatos influenciados por sus grandes actuaciones dentro del diamante y por su conducta intachable fuera del deporte de las Grandes Ligas.

En esta ocasión la situación fue diferente, luego de que ninguno de los candidatos obtuviera el 75 por ciento necesario para llegar a Cooperstown, con 14 periodistas que entregaron sus boletas en blanco. Esto se debió a la presencia de beisbolistas sobre los que pesan sospechas de haber hecho trampa, otros que han tenido problemas sociales y que los de primera incursión no contaron con las estadísticas suficientes para ser tomados en cuenta.

Pararse en la caja de bateo generaba terror en su rivales y lograron números que han quedado para la historia; sin embargo, aunque nunca se les ha comprobado, Barry Bonds y Sammy Sosa han sido señalados por el uso de esteroides, misma situación para Roger Clemens, a quien sus dotes como pitcher lo llevaron a ganar 7 veces el premio Cy Young.

Por otra parte, pese a haber sido un lanzador dominante y fundamental en los históricos campeonatos de los Arizona Diamondbacks y los Boston Red Sox, a inicios de siglo, Curt Schilling ha sido manchado por sus posturas políticas y raciales.

Schilling fue el más cercano para llegar al porcentaje requerido al haber tenido 71.1 por ciento de los votos, faltándole solo 16 apoyos, le siguió Bonds con 61.8 por ciento, y Clemens con 61.6 por ciento, quienes, al igual que Sammy Sosa tendrán en 2022 su última oportunidad por llegar al “Recinto de los Inmortales”.

El pitcher originario de Alaska, fue el Más Valioso en la Serie Mundial de las Grandes Ligas de 2001 con Arizona y líder de la generación de Boston que acabó con la “Maldición del Bambino” en 2004 y 2007, pero sus declaraciones de odio contra periodistas, transgéneros y musulmanes, así como su apoyo al asalto al Capitolio por los seguidores de Donald Trump podrían cerrarle la puerta de Cooperstown.

Enojado, Schilling pidió ser sacado de las boletas para 2022 y esperar a que el Comité de Veteranos lo exalte.

Cañones marcados

El miedo que generaba Barry Bonds en la caja de bateo era tal que los entrenadores rivales llegaron a darle base por bolas intencional con casa llena. Es el poseedor del récord de más home runs, con 762, el cual pertenecía al recién fallecido Hank Aaron.

Ese simple hecho tenía que darle su pase directo al Salón de la Fama, pero desde 2013, su primer año de elegibilidad y última ocasión en que nadie había sido elegido, se dejó en claro que su probable consumo de esteroides para mejorar el rendimiento lo tendrían en problemas, aunque ha habido quien defiende que batear una pelota a más de 100 kilómetros por hora requiere de talento más allá del consumo de sustancias.

En esa misma situación está Roger Clemens con más de 300 juegos ganados y más de 4 mil ponches, habiendo sido Jugador Más Valioso y siete veces ganador del Cy Young, y con dos anillos de campeón.

Aunque la elección debería ser basada en lo conseguido por los peloteros en el campo, los periodistas con voto han tomado en consideración aspectos ajenos a los deportivos para emitir sus elecciones.

Los malportados de las Grandes Ligas

Omar Vizquel no tuvo estadísticas ofensivas relucientes, pero a la defensiva era tan efectivo que ganó nueve guantes de oro consecutivos y luego otros dos. Sus actuaciones como parador en corto le dieron el apodo de “Manos de Seda”.

En fechas recientes, el venezolano, quien iba a ser el entrenador de los Toros de Tijuana en la Liga Mexicana, fue acusado por su esposa de constantes agresiones físicas y psicológicas, por lo que sus votos de este año se redujeron.

Para fortuna de los seguidores del beisbol sí habrá ceremonia de inducción este año, pues ingresarán los elegidos en 2020, cuya celebración no se pudo llevar a cabo por la pandemia: Derek Jeter, Larry Walker, Ted Simmons y Marvin Miller.

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