Parecía que iba a ser por fin una noche tranquila para los Vikings: a la mitad del tercer cuarto ganaban 29-0 a los Steelers; sin embargo, Pittsburgh tuvo una furiosa reacción y estuvo a nada de empatar el juego, pero al final no le alcanzó y Minnesota sacó un valioso triunfo que aún lo hace soñar en la Postemporada.

Con poco más de dos minutos por jugarse en el tercer cuarto comenzó la reacción de los Steelers. Fueron tres anotaciones en tres series ofensivas consecutivas. Najee Harris anotó un par de veces en acarreos de 1 y 3 yardas, mientras que James Washington atrapó un pase de 30 yardas de Ben Roethlisberger, que acabó el partido con tres pases de anotación.

Así, cuando faltaban 12:11 en el último cuarto ya estaba 29-20. Entonces vino Kirk Cousins, y con un bombazo de 62 yardas a K.J Osborn ponía calma y el marcador 36-20

Sin embargo, a lo largo de la temporada, los Vikings se han complicado los partidos, han perdido ventajas que parecían definitivas, una de ellas ante Detroit que pudieron su primer partido de la campaña a costa de ellos.

Y fue el mismo Cousins quien complicó las cosas, fue interceptado por segunda vez en el partido y esto permitió un TD más de los Steelers, un pase de 15 yardas de “Big Ben” al ala cerrada Pat Freiermuth. Luego, lograron la conversión y el marcador se ponía 36-28.

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Y tras una serie ofensiva fallida de Minnesota, vino la oportunidad para los Steelers de buscar el TD y la conversión para mandar el juego a la prórroga desde su yarda 2. Con poco más de dos minutos, fueron avanzando y llegaron hasta la yarda 12 de los Vikings.

Al final, con el reloj en ceros, Roethlisberger mandó un pase al centro a Freiermuth, quien no pudo quedarse con el ovoide. Ahí se acabó el juego y Minnesota evitó el ridículo en una noche grandiosa para Dalvin Cook, quien corrió para 204 yardas.