Cuando era niño, Osmar Olvera vio cómo Iván García y Germán Sánchez ganaron la medalla de plata en Londres 2012 y recuerda que le dijo a su mamá: “algún día le voy a ganar a los chinos’”. Los Juegos Olímpicos de Tokio serán el máximo escenario para lograrlo.

“Me emocionó cuando ganaron”, asegura el clavadista, quien representará a México en la prueba de trampolín de 3 metros individual. Sabe que la competencia es dura, que están los alemanes, los británicos, pero desde pequeño identificó a sus acérrimos rivales: los chinos.

“China siempre ha sido el número uno en clavados, pero ahora están los clavadistas de Estados Unidos y Gran Bretaña también. No hay rival chico”, comenta Olvera a Reporte Índigo y asegura ser referente de la nueva era de clavadistas en el país.

“Demostré lo suficiente (en el control técnico del CNAR). Hice una semifinal muy buena, pasando en segundo lugar, y una final mejor, quedando primero y haciendo más puntos… Sí, soy uno de los referentes que siguen después de los grandes clavadistas que ha habido en México”, afirma.

Como parte de esta nueva era en el equipo de clavados y de la delegación mexicana, vaticina que México tendrá una actuación destacada en Tokio 2020. “Creo que sí podría ser uno de los mejores Juegos Olímpicos. Cada vez hay más nivel. Eso se nota en las competencias, en los controles técnicos”.

Es decir, Osmar ve el otro lado de la moneda, más allá de conflictos entre algunos deportistas y federativos por las plazas olímpicas. En los selectivos, no hay favorito y se ha demostrado:

“(El control técnico) Fue una competencia muy reñida en todos los aspectos, nos enfrentamos medallistas olímpicos contra la revelación de los clavados. Demostramos que venimos pisando fuerte y venimos a pelear nuestro lugar”.

Sobre el control, técnico comenta que es la competencia que más ha disfrutado. “Disfruté cada clavado desde la semifinal, en la final, estoy haciendo lo que me gusta.

Osmar Olvera, del futbol americano a los clavados

Osmar Olvera proviene de una familia donde se desayuna, come y cena futbol americano; incluso, él quiso practicarlo, pero la decisión de enfocarse en los clavados lo llevará a participar en sus primeros Juegos Olímpicos.

El clavadista es hijo de Sergio Olvera, exjugador de Águilas Blancas del IPN y hoy coach de los Toros Salvajes de la Universidad Autónoma de Chapingo y coordinador ofensivo de los Mexicas de la LFA, quien respetó la decisión de su hijo para enfocarse en los clavados.

Pero, ¿cómo entró en ellos? “Entré a los cuatro años, por recomendación de un tío. A los 6-7 años, le dije a mi papá que quería jugar futbol americano, pero equipado. Fuimos a varios equipos y para esa edad no había equipado. Entonces, le dije a mi papá que no y a los 8-9, me fui a entrenar a Guadalajara y nunca más quise jugar futbol americano. Mi papá siempre me apoyó en lo que quería hacer”, comenta Osmar.

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