Sergio Pérez lo vaticinó y lo cumplió con creces. Ayer dijo “mañana nos recuperaremos” y hoy ha ganado en una férrea pelea con Lewis Hamilton, el Gran Premio de Bakú, el segundo para él en su historia y con lo que empata a Pedro Rodríguez como los máximos ganadores dentro de la Fórmula Uno.

Ha quedado de manifiesto que Bakú se le da a “Checo”. Sí, de los 10 podios que acumula en la máxima categoría, dos son en Azerbaiyán –el otro fue en 2018 –, un circuito callejero inaugurado apenas el 16 de junio de 2014.

El triunfa estaba predestinado para los de Red Bull. Fue primero Max Verstappen, quien lideraba la competencia, con Pérez como escolta, pero faltando cinco vueltas, un pinchazo en la llanta lo obligó a salir de la competencia y generó una bandera roja.

Así, se vino una rearrancada que quedará para la historia. Checo y Lewis Hamilton, que habían tenido su batalla personal toda la carrera, iban por la cima dejada por Verstappen. El británico aceleró de más y simplemente se pasó de largo. El mexicano tomó el liderato, el cual ya no soltó.

Tras el mexicano, llegaron Sebastian Vettel (Aston Martin) y Pierre Gasly (Alpha Tauri) para completar el podio de una accidentada carrera.
Pérez reconoció el trabajo de Verstappen y confesó que estuvo a punto de retirarse de la carrera.

“Primero que nada tengo que decir que lo siento mucho por Max, porque hizo una carrea tremenda, y realmente se merecía la victoria.

Estuvimos cerca de retirar el coche, pero afortunadamente logramos terminar la carrera. Y realmente, fue bastante difícil todo el camino hasta el final”.