La reducción de 50 a 35 kilómetros en la prueba más larga de marcha dentro del Mundial de atletismo no le restó absoluto crueldad ni dramatismo. Y el desenlace dejó sin preseas en la rama masculina a los andarines latinoamericanos.

De hecho, marcó la extinción de cualquier oportunidad de medalla para México, Colombia y Ecuador en Eugene.

El ecuatoriano Daniel Pintado tuvo que recibir ayuda para marcharse directamente a la enfermería, una vez que cruzó la meta de una competición donde el triunfo se le escapó en los últimos compases. Eider Arévalo rompió en llanto, mientras una mujer con una chaqueta de Colombia trataba de consolarlo.

Y el mexicano José Luis Doctor contuvo apenas las lágrimas durante la entrevista. Tal vez estaba demasiado deshidratado para que le fluyeran.

Doctor ocupó el grupo puntero durante largos minutos, pero vio rotas las esperanzas de darle a México lo que hubiera sido su única medalla en este Mundial. Se le infraccionó obligándolo a parar durante 3 minutos y relegándolo a la posición 22.

El italiano Massimo Stano se llevó el oro con un tiempo de 2 horas, 23 minutos y 14 segundos, una nueva marca en Mundiales, dado que fue la primera vez que la prueba se disputó.

Lee también: Cuba se va en blanco del Mundial de Atletismo por primera vez

La plata quedó en manos Masatora Kawano con 2h23m15s. El japonés se desplomó de bruces apenas cruzada la meta junto al Autzen Stadium. El bronce fue para el sueco Perseus Karlström, con 2h23m44s.

Pintado fue cuarto, a siete segundos de Karlström, como el latinoamericano mejor ubicado. El esfuerzo tremendo e infructuoso que realizó en los últimos cinco kilómetros en busca de no quedarse apeado del podio le agotó las últimas fuerzas.

Apoyado en los hombros de dos paramédicos, fue llevado a través de la zona mixta, hacia una carpa donde recibió atención.

El colombiano Arévalo fue octavo, con 2h25m21s y los mexicanos Ricardo Ortiz y Ever Palma se situaron respectivamente en el undécimo y duodécimo peldaño.