Este sábado inicia una edición más de la Copa Oro y México no tiene de otra: ser campeón, refrendar el título obtenido en 2019 y mostrar su dominio en la zona.

El comienzo de los dirigidos por Gerardo “Tata” Martino será ante la selección de Trinidad y Tobago, en el AT&t Stadium de Arlington, Texas. ¿El pronóstico? Triunfo mexicano sin duda.

Sin embargo, más allá del resultado, lo que daría alegría a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) es ver erradicado totalmente el grito homofóbico, el cual, apenas se percibió en los últimos dos compromisos de la selección en territorio estadounidense.

El que los jugadores inviten al público a comportarse fue una decisión acertada por parte de los federativos mexicanos.

Asimismo, otro de los aspectos a destacar en este torneo será la actuación del naturalizado Rogelio Funes Mori, quien está buscando un lugar para el Mundial de Qatar 2022. El delantero de Rayados ya se estrenó el partido pasado ante Nigeria y mostró sus cualidades como jugador de área.

Y ¿quién se interpondrá en el camino del Tri hacia el Bicampeonato?

La lógica dice que Estados Unidos, que acumula seis títulos en este torneo; sin embargo, el director técnico Gregg Berhalter dio descanso a sus “europeos” estelares, entre los que se encuentra Christian Pulisic, y apostó por una selección plagada de juveniles y jugadores de la MLS.

Así, México buscará revancha de la derrota en la Nations League de la Concacaf ante un cuadro estadounidense limitado.

Ante ello, el rival que pinta para darle problemas al seleccionado mexicano será Costa Rica, que en la pasada Nations League llevó hasta los penaltis el juego ante México, al igual que en la pasada Copa Oro. En ambos casos, la Selección Mexicana salió avante, pero con su dosis de sufrimiento.

Así, México encara un torneo que significa fracaso si no levanta el título.

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