La salud psicológica se ha visto afectada durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, ya que acostumbrarse a una nueva vida y cortar las actividades diarias de manera drástica significó un cambio repentino para el cual no se está preparado, situación que también experimentaron los atletas de alto rendimiento.

Para los deportistas el daño fue mayor, debido a que su cuerpo está acostumbrado a mantenerse en actividad la mayor parte del día, y no hacerlo ha provocado frustración en su persona, especialmente en aquellos que tenían algún compromiso en puerta relacionado con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Para Brenda Galilea, kayakista que participará en la Copa Mundo de Canotaje en los próximos días en Rusia, la frustración fue en aumento cuando vio que las actividades se reanudaban en otros países, mientras que ella en México no podía hacer nada para prepararse para este compromiso.


Cuando se pararon las actividades, sí me sentí un poco frustrada, porque aquí en México se reactivó todo muy tarde y yo veía que en otros países ya comenzaban a entrenar y ya llevaban varios meses haciéndolo y nosotros estábamos parados. Yo estaba preocupada, presionada porque qué iba a pasar con la clasificación olímpica con nuestras plazas

Brenda Galilea

Atleta de Canotaje de velocidad

“Luego a todo eso se suma que nos cambiaron toda la clasificación para las plazas, porque al inicio las cuatro niñas que practicamos este deporte íbamos por esas cuatro plazas que se tenían contempladas para México, pero con la pandemia cambió todo y ahora sólo nos darán dos, entonces entre nosotras cuatro tuvimos que competir para saber quiénes éramos las que íbamos a ir a este Mundial para conseguir esas plazas”, explica la originaria de Monterrey a Reporte Índigo.

Brenda reconoce que la angustia de la inactividad y la presión por las competencias le han provocado una “montaña rusa” en los estados de ánimo que la hacen llegar al límite durante el día, pues entre más se acerca la fecha para competir, sus emociones explotan drásticamente.

“Cada cuerpo es diferente y cada deportista es diferente, y entre más se acerca este Mundial más cosas tengo en la cabeza, y mis emociones explotan y tengo varios cambios de humor. Por decirlo, en la mañana estoy bien, estoy feliz, pero termino de entrenar y ya estoy muy enojada o en la tarde ya se me pasó y estoy bien, pero en la noche ya no estoy tan feliz, entonces sé que son cositas que tenemos que controlar”, dijo la atleta.

La niña que la motiva ante la pandemia

A pesar que las dificultades son frecuentes, la atleta no se deja vencer, ya que acepta que si sigue en lucha por ir a Juegos Olímpicos de Tokio es porque cuando era niña ella siempre soñó con esta oportunidad, por lo que no dejará que se le escape tan fácilmente.

“Hay algo chistoso en mi historia y es que cuando yo comencé en el canotaje yo le decía a mi mamá que quería representar a mi país, que ese era mi sueño, que eso era lo que yo quería hacer de grande, y recuerdo que mi mamá me decía: ‘Brenda, vas empezando, llevas sólo un día ¿cómo dices eso?’ Y se reía porque, pues sí, tenía razón, además era sólo una niña.

“Ahora que lo estoy cumpliendo sólo me dice: ‘te dije que era con calma’ y tenía razón, cada cosa que me he propuesto la he logrado con dedicación y con el tiempo, no todo es de la noche a la mañana, y ahora voy por ese objetivo de representar a mi país en unos Juegos Olímpicos porque es lo que siempre he soñado”, agrega

Serán los próximos 22 y 23 de mayo que Brenda dispute la Copa Mundial de Canotaje en Rusia, aunque la atleta sabe que la adaptación es importante: “por eso volamos este fin de semana a Rusia para irnos adaptando y dar el mejor resultado”.

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