Legisladores del Parlamento Europeo se opusieron a nuevas competiciones que rompen el actual modelo del futbol, esto luego del fallido proyecto de la Superliga que el Barcelona, el Real Madrid y la Juventus siguen respaldando.

Algunos de los clubes más grandes de Europa querían abandonar la Liga de Campeones y crear su propia competición llamada Superliga, pero el proyecto colapsó en cuestión de 48 horas luego de su lanzamiento en abril, en medio de protestas de los aficionados y de los gobiernos.

Con 597 votos a favor, 36 en contra y 55 abstenciones, los integrantes del Parlamento Europeo dijeron que querían que la cultura deportiva europea estuviera “en consonancia con los valores de la UE de solidaridad, sostenibilidad, inclusión de todos, competencia abierta, mérito deportivo y equidad”.

Los legisladores de la UE se opusieron a nuevas competiciones “que socavan esos principios y ponen en peligro la estabilidad del ecosistema deportivo general”. No detallaron los planes para el mecanismo de solidaridad de las federaciones deportivas, pero señalaron que garantizarían un financiamiento adecuado para los deportes amateur y de base.

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Los miembros del Parlamento Europeo también se comprometieron a combatir la desigualdad de género y el acoso en los deportes, además de igualar los sueldos y una representación equitativa en las juntas de las organizaciones deportivas.