Nada como la frialdad de los números en las medallas. Los cuatro bronces ganados por la Delegación mexicana representan su peor resultado en 25 años. Sí, desde Atlanta 1996, cuando el representativo nacional solo ganó un bronce (Bernardo Segura), no se tenía un resultado tan magro.

Sólo 2.4 por ciento de los 163 deportistas mexicanos que asistieron a esta justa veraniega subieron al podio y se ocupó el sitio 84 en el medallero, lugar incluso más bajo que la justa de hace un cuarto de siglo, aunque en 1996 fueron 197 países participantes y en Tokio, acudieron 204.

Ni siquiera se cumplió el pronóstico mínimo de cinco medallas que Carlos Padilla Becerra, titular del Comité Olímpico Mexicano (COM), dio antes del inicio de la justa olímpica.

4to

lugar ocupa México entre los países latinoamericanos con más preseas olímpicas

Lejos, quedaron las 10 medallas que Ana Gabriela Guevara, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), vaticinó desde el año pasado y que le darían a México su mejor actuación en la historia.

Esa ilusión se fue con los siete cuartos lugares obtenidos.

A ellos, habrá que añadir que el púgil Rogelio Romero se quedó a un triunfo de asegurar un bronce.

Sí, tan cerca y tan lejos de la gloria. Así como el deportista es calificado como “fracasado” o “héroe” por unas centésimas, por un lugar, así pasa con las autoridades deportivas.

Las críticas a la gestión de Guevara incrementaron con este resultado, el cual, dio a México también su mayor cantidad de cuartos lugares en la historia, pero que también evidenció casos como el de la gimnasta Alexa Moreno, quien tuvo que invertir en su equipo para entrenar, pues en México no hay los aparatos adecuados.

“A cada persona que se ha tomado el tiempo de ofenderme en redes sociales, pensando que me harán molestarme, es todo lo contrario, me motivan”, escribió la exvelocista en su cuenta de Twitter.

Causas diversas para el mal resultado en medallas

¿Falta de apoyo? ¿Malos manejos federativos? ¿Fallas de los deportistas en el momento clave? Estos tres aspectos tienen su parte de responsabilidad.

De 2013 a 2019 vino a la baja el presupuesto para la Conade. De los siete mil 142 millones de pesos que se le asignaron hace ocho años, pasó a sólo mil 719 hace dos. Para 2020, aumentó a dos mil 775.9 y en 2021 bajó a dos mil 676.5.

Sin embargo, esa cifra otorgada en 2021 representó el 0.056 por ciento del total del Presupuesto de Egresos de la Federación, mientras que, por ejemplo, hace 10 años, en 2011, representó el 0.21.

En temas federativos, vale decir que en clavados y ciclismo hubo polémica por la manera en que se conformaron los equipos. Fue en la segunda disciplina donde pesó más la ausencia de Yessica Salazar, subcampeona mundial en 500 metros contrarreloj, quien se quedó fuera en un selectivo nacional.

Asimismo, en el beisbol también hubo críticas. El mánager Benjamín Gil, quien tomó las riendas del equipo apenas el 20 de junio, no pudo llevar al éxito a una novena que tuvo todo el apoyo gubernamental y era promesa de medalla.

Finalmente, la parte deportiva. En al menos un par de casos, México tuvo una presea y la dejó ir. Tras liderar gran parte de la final, Jorge Orozco falló tres disparos al hilo y se quedó fuera del podio; en clavados, Yahel Castillo y Juan Celaya lanzaron un último clavado de regular a malo que los privó del tercer lugar.

El oro, el verdadero parámetro del éxito

En 2012, se asignó el mayor presupuesto al deporte en año olímpico. Fueron seis mil 147.4 mdp. ¿El resultado? En Londres se tuvo la segunda mejor cosecha en la historia con ocho medallas, se recibieron 22 diplomas olímpicos (del cuarto al octavo lugar) y se ocupó el lugar 39 del medallero.

Sin embargo, cuatro años antes, en Beijing, con un presupuesto mucho menor, 1,529.9 mdp, se lograron la mitad de las preseas, cuatro, pero se llegó al lugar 36. Es decir; para los estándares olímpicos, una mejor actuación.

¿La diferencia? En 2012 hubo un oro (futbol); en Beijing, dos (María Espinoza y Guillermo Pérez, en Taekwondo).

Y es por ello que Tokio representa la peor cosecha a pesar de que se registró el mismo número de preseas obtenidas que en Atenas y Beijing. El oro hace la diferencia.

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