Las jerarquías vuelven a imponerse en esta Eurocopa.

No es casualidad que aquí en Ucrania cuatro campeones del mundo: España, Francia, Italia e Inglaterra se jueguen entre ellos un boleto para la finalísima, mientras que allá en Polonia, el otro boleto es propiedad indiscutible de Alemania, que para esto se concentran sabedores del desafío de sus tres retadores casuales. De entrada Grecia, el equipo “cenicienta”, al que no le veo “ni un chancecito”, Portugal y la República Checa chocarán por el derecho de desafiar a los alemanes.

Esto del futbol tiene sus jerarquías perfectamente establecidas, no es casualidad que en la historia de las 19 Copas del  Mundo solamente haya habido ocho campeones: el Pentacampeón Brasil, Italia y sus cuatro títulos, Alemania (7 Finales y 3 títulos), Argentina (2), Uruguay (2) y Francia, Inglaterra y España con uno.

Si restamos a los tres sudamericanos, acá en Europa son cinco y todos ellos han honrado su jerarquía avanzando a la ronda del nocaut directo, aunque en circunstancias y perspectivas diferentes.

Alemania va hasta la Final

No me gusta jugarle a ser adivino, no es lo mío, pero después de verlos a todos compruebo lo que señalé al principio de la Euro junto con la decepcionante Holanda, que no solo me hizo quedar mal a mí, sino a los miles de holandeses que habian pagado por adelantado hospedajes y permanencia en la zona de Kharkov, que ahora se ve sin clientes para su dotación de cerveza.

Esta generación alemana que adelantó su proceso de resultados positivos desde “su” Mundial 2006 es el equipo más poderoso no por sus individualidades, que las tiene de sobra, sino por el tema fundamental de haber asimilado desde las selecciones juveniles un sistema que practican con los ojos cerrados rozando la perfección.

Nadie en esta Copa, salvo España, domina mejor su propio sistema y si a esto le agregamos la fortuna de contar con un goleador letal como Mario Gomez, alemán de cepa con ascendencia española, al que sus compañeros respetan, le juegan, apoyan sin celos y de forma incondicional, como en su tiempo lo hicieron las alemanias de la disciplina de siempre, las de jugar siempre a tope, privilegiando el conjunto sobre lo individual con Uwe Seeler, Gerd Mueller, Karls Hans Rummenigge, Michael Ballack, Rudi Voeller o Jurgen Klinsmann, por mencionar sólo a algunos de sus goleadores históricos.

Aquí los “pavo reales” y los engreidos no caben

Por esto se entiende que aquí no cabe un jugador ególatra y temperamental, como lo es actualmente Cristiano Ronaldo en Portugal, que lo absorbe todo, o como lo fue en su momento para la selección alemania Bernd Schuster.

Aquél tremendo líbero que alcanzó años gloriosos a finales de los 80 con el Real Madrid en la “Era de Buitre” y de Hugo.

Era un fuera de serie que muy temprano alcanzó la gloria con el representativo alemán como titular indiscutible en el título de la Euro 1980, apenas a sus 20 años.

Un año después renuncia “para siempre” a la selección alemana por discrepancias con la prensa y los directivos.

Más adelante Franz Beckenbauer lo convoca para su proyecto México ‘86, al que Schuster se niega.

Alemania entonces alcanzó la Final que pierde con Argentina en aquella tarde del 29 de junio de 1986 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.

Entonces se dijo que con Schuster Alemania hubiera sido campeón, quizá por esto más adelante Beckenbauer, con más sabiduría que orgullo mal entendido, le insiste para el proyecto Italia ‘90, otra vez Schuster se niega, solo que aquí Alemania sale campeón del mundo después de jugar aquella intensa Semifinal en la que eliminan a Inglaterra en penales y luego en la Final superan a la Argentina de Diego Armando Maradona.

Entonces se dijo en uno de tantos cuentos que se inventan como pretextos en Argentina, que la FIFA los había perjudicado intencionalmente desde la Semifinal en la que echan al anfitrión Italia, los acuchillaron castigándoles varios jugadores y luego en la Final con el tema de que Edgardo Codesal les regala el penalti que convierte Andreas Brehme para el único gol del juego y con el que Alemania se alza con la Copa del Mundo.

Nada más falso, la selección alemana había jugado al límite su Semifinal y en la finalísima los argentinos echaron atrás hasta a los que tocan el bandoneón, ya que esto era cosa de tangos, no se acercaron a la portería de los germanos ni para tomarse la foto.

Al final, Alemania corona el ciclo de Franz Beckenbauer con un subcampeonato y un título, bofetón en los dientes a Bernd Schuster y a todos los ególatras por más virtuosos que sean.

La cenicienta se queda en su castillo

Alemania toma ventaja sobre los otros cuatro campeones mundiales europeos al ganar de forma impecable su grupo y de esta forma viajar a Polonia a esperar el reto del mas débil de todos los rivales de la competencia, GRECIA, cuya calificación hoy se da en las mismas circunstancias que cuando fue campeón en la Euro de 2004 disputada en Portugal.

Los helénicos pasan de forma casi milagrosa al derrotar apenas por 1-0 a Rusia marcando en la única jugada clara de gol.

No es que Grecia no merezca haber calificado, esto es de goles y resultados, pero su “premio” es enfrentar al más poderoso de todos los rivales que podrían habérsele aparecido en este torneo.

Esta Alemania no será ni por asomo un equipo confiado en que su camiseta juegue sola, por el contrario, el incentivo juega al revés para los alemanes que para los demás.

Aquí, concentración, entrega absoluta e incondicional, disciplina, meter su juego, no dejar respirar al rival y más concentración, hay quien me dice que Grecia creció en 2004 de esta forma, calificando “de churrazo” y luego metiéndose como la “Cenicienta” con tres marcadores de 1-0 consecutivos sobre Francia, República Checa y en la Final a Portugal.

Déjenme decirles que en esta Eurocopa 2012, LA CENICIENTA NO VIENE, SE QUEDA EN SU CASTILLO.