Por mucho que quiso contener las lágrimas, simplemente le fue imposible Jo-Wilfried Tsonga durante su adiós a las canchas en Roland Garros.

Dijo que estaba consciente de que esto podía ocurrir. Así que no se guardó los sentimientos durante los momentos culminantes de su partido en el certamen francés, con el que se despidió del tenis profesional.

Se limpió las lágrimas con la muñequera izquierda.

No lloraba por el dolor del hombro derecho, tan intenso que le impidió hacer adecuadamente el swing con la raqueta hacia el final del encuentro del martes.

Una derrota por 6-7 (8), 7-6 (4), 6-2, 7-6 (0) ante Casper Ruud (8vo preclasificado) en la cancha Phillippe Chatrier.

Más bien, el llanto se derivó del hecho de que Tsonga sabía que había terminado su intento por ganar partidos, llevarse las aclamaciones del público.

Capotear los altibajos de una carrera tenística que incluyó un quinto lugar en el ranking, una final del Abierto de Australia en 2008 y el primer título para Francia dentro de la Copa Davis en 16 años.

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Frente a esos logros, la trayectoria de Tsonga quedó marcada también por una serie de lesiones.

Se ha visto limitado a un total de 18 partidos desde el comienzo de 2021.

Cumplió 37 años el mes pasado, tiene ahora una familia y sabía que este viaje a Roland Garros sería la forma perfecta de decir adiós.

“Lo de hoy fue una locura, uno de los mejores ambientes que he visto en mi carrera para mi último partido. No pude haber pedido alto mejor”, dijo Tsonga.

“No pude haber ideado un mejor libreto, salvo por el hecho de que me gustaría haber ganado”.

El encuentro fue el momento más emotivo de la tercera jornada del torneo, que incluyó también una victoria en primera ronda para Daniil Medvedev.