Miles de aficionados llenaron las calles de Roma para ovacionar a los campeones de la Eurocopa, que realizaron un recorrido triunfal por la ciudad a bordo de autobuses, poniéndole fin a una jornada en la que fueron homenajeados en el palacio presidencial y en la oficina del primer ministro y recibieron una invitación papal.

La primera selección italiana en ganar la Euro en 53 años sabía que tenía frente a sí un día agitado a su llegada al aeropuerto Leonardo da Vinci, donde fueron recibidos con una pancarta sobre la pista, que decía “Grazie Azzurri”.

Ante la ovación de los trabajadores del aeropuerto, el capitán Giorgio Chiellini levantó el puño y el técnico Roberto Mancini levantó el trofeo sobre su cabeza. También hubo aplausos para el defensor Leonardo Spinazzola al bajar las escaleras en un solo pie, el otro envuelto en yeso por una lesión en el tendón de Aquiles.

El presidente italiano Sergio Mattarella estuvo en Wembley la noche del domingo para celebrar con los aficionados Azzurri después de que Italia ganó la final de la Euro 2020 en tanda de penaltis sobre Inglaterra. Posteriormente, el mandatario volvió a Roma para estar en el palacio presidencial y recibir a los campeones.

“No soy un experto”, reconoció el mandatario, “pero pienso que merecieron la victoria más allá de lo que sucedió en los penales”.

Pero, los festejos terminaron manchados, ya que un hombre de 22 años murió en un accidente de coche en Caltagirone, en Sicilia, cuando se dirigía al centro de la ciudad para unirse a la fiesta de la victoria, de acuerdo con el informe de la policía.

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Además, se informó que 15 personas resultaron heridas, tres de ellas de gravedad, en una fiesta descontrolada después del partido y un individuo perdió tres dedos al explotar un artefacto pirotécnico en la mano.