Luke Shaw hizo un gol tempranero, al minuto y 57 segundos, y Wembley estalló. El equipo de los “Tres Leones” daba así un golpe de autoridad y demostró que estaban hambrientos por romper esa sequía de 55 años sin un título grande… pero seguirán esperando.

Esto, porque Italia se impuso 3-2 en los penaltis a Inglaterra tras empate a un gol en tiempo regular.

El lateral izquierdo, quien sufrió una fractura en 2015, en una jugada con el mexicano Héctor Moreno, definió con el empeine un trazo de Kieran Trippier para anotar el gol más rápido en la historia de la Eurocopa.

Sin embargo, poco a poco, esa intensidad tanto en la cancha como en las gradas se fue disipando e Italia se fue adueñando del partido.

Giorgio Chiellini había dicho que no tenían miedo a Wembley y así lo demostraron tras dominar todo el primer tiempo; sin embargo, fue hasta el minuto 66 que colapsó el muro inglés. En un tiro de esquina, Leonardo Bonucci hizo el empate.

La “Squadra Azzurra” tomó, aún más, el control del encuentro y estuvo a punto de hacer el segundo, pero se fueron a la prórroga. Y la tónica del partido fue la misma: Italia, más precisa, con el control del juego y muy cerca del segundo.

Al 103’, el portero Jordan Pickford cortó un centro venenoso que ya esperaba Bernardeschi. Fue la única jugada peligrosa en el primer tiempo de la prórroga.

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Para la segunda parte de la prórroga, Italia evidenció el desgaste tras disputar su tercer partido con alargue e Inglaterra se fue al frente, pero los penaltis se asomaban y ante ello, el técnico Gareth Southgate mandó a Marcus Rashford y Jadon Sancho a la cancha y los dos le fallaron.

Pero Pickord detuvo el último tiro italiano y todo quedó en los pies de Bukayo Saka para tener cuota extra, pero falló su disparo.

Así, Italia se proclamó por segunda vez campeón de la Eurocopa y volvió al lugar del cual no debió salir: la élite del futbol. Inglaterra, a seguir viviendo de un cada vez más lejano recuerdo.