Esta tarde, Inglaterra buscará ganar su primera Euro cobijada por sus aficionados. Enfrente, tendrá a Italia, una de las selecciones nacionales con más títulos internacionales de Europa, pero que tocó fondo e incluso quedó fuera de un Mundial, el de Rusia 2018.

Italia ganó su cuarta Copa del Mundo en 2006, pero no tiene el mismo palmarés en Europa, donde su único título data de 1968. La “Squadra Azzurra” llegó a la final en 2000 y 2012, mientras que Inglaterra nunca había llegado a esa instancia.

Para el técnico inglés Gareth Southgate, que ni siquiera había nacido cuando Inglaterra ganó el título del Mundial de 1966, ganar la Euro 2020 sería una suerte de redención: su penalti errado contra Alemania en la Euro 96 le impidió a Inglaterra llegar a la final.

“Sé que no será suficiente para mí y el resto del equipo técnico y los jugadores si no ganamos”, dijo. “Uno recibe hermosos mensajes de que ‘pase lo que pase ahora’, pero no será así el lunes. Tenemos que hacer las cosas bien”, enfatizó Southgate.

“Podemos ganar, pero para eso tenemos que acertar en todo. Les dije a los jugadores… la gente respeta lo que han logrado y lo bien que han representado al país, pero ahora decidirán el color de la medalla.

Italia no se clasificó para el Mundial 2018, pero desde entonces lleva una racha invicta de 33 partidos bajo el técnico Roberto Mancini.

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“Al principio, cuando nos dijo que tuviéramos la mentalidad de ganar la Euro, pensamos que estaba loco”, dijo el veterano Giorgio Chiellini. “Pero en estos años ha creado un equipo que está al borde de hacerlo. Y nos ha dicho después de cada partido, ‘centímetro a centímetro’, y ahora solo resta el último centímetro”.

Italia deberá vencer a un adversario que ha recibido un solo gol en seis partidos en la Euro 2020 y ha podido compensar el hecho de que su artillero Harry Kane no anotó una sola vez en la fase de grupos.

Los torneos pueden definir y redefinir la percepción que se tiene de los jugadores.

Federico Chiesa, que al principio de Euro 2020 ni siquiera era titular, anotó goles cruciales en las fases definitorias.

La presencia de Raheem Sterling en el once titular inglés era cuestionada porque no había anotado en ningún torneo anterior y su actuación en Manchester City no había sido la mejor.

Su respuesta fue anotar los únicos goles de su equipo en la fase de grupos, abrir el marcador contra Alemania en octavos de final y conseguir el penalti que le dio a Inglaterra el pase en la semifinal contra Dinamarca.

Precaverse de una presunción de gloria podría ser lo más difícil para unos fans ingleses excitados por el verso “el futbol regresa a casa” del himno de su equipo.

¿A casa o a Roma? Se sabrá esta tarde.