La idea cobra mayor fuerza y ya no es del desagrado de FIFA.

Por primera vez en la historia de las Copas del Mundo de Futbol, la mayor fiesta de este deporte cambiaría de fecha y se jugaría en invierno.

En una entrevista que publicó el diario alemán “Tagesspiegel”, el vicepresidente de la FIFA, Ali bin Al Hussein indicó que el cambio de fechas para el torneo es preferible, aunque la decisión final la tendrá el país organizador.

Para evitar las altas temperaturas de Qatar, el evento futbolístico movería su fecha.

Con este cambio, los países calificados se verían forzados a ajustar su programación de trabajo, ya que tradicionalmente el torneo se disputa en verano, cuando la mayoría de los torneos locales acabaron o están por hacerlo.

Esta decisión, que no es vista como una locura por FIFA, tendría consecuencias en todas las ligas del planeta.

La opción que existe y se analiza es mover el torneo a finales de diciembre o principios de enero, algo que nunca antes ha sucedido.

Hasta ahora se han disputado 772 partidos de Copa Mundial, todos se jugaron en verano o días antes de que entrara esta estación.

En mayo se han realizado 23 juegos, en junio 623 y en julio 126.

Las temperaturas en Doha, la capital catarí, en enero oscilan normalmente entre los 12 y los 21 grados centígrados, pero en julio y agosto, meses en los que se disputaría la competencia, llegan a elevarse hasta los 41 grados en promedio, con máximas registradas de hasta 59 grados.

La celebración entre diciembre y enero del Mundial de 2022 apenas afectaría al desarrollo de competencias nacionales como la Bundesliga, que tradicionalmente tiene una pausa durante cinco semanas en invierno.

El Mundial tiene una duración de cuatro semanas.

Si Alemania no tendría mayores problemas, existen otros torneos que sí tendrían que sufrir cambios o ajustes, como la Liga Premiere de Inglaterra y la liga española, que sólo descansan dos semanas en invierno.

También tendría que reajustarse el Mundial de Clubes, que se disputa en diciembre.

En el caso de México podría no haber muchos problemas en cuanto a la calendarización, pero sí

en cuanto a la preparación de la Selección Nacional.

Esta decisión aumenta las críticas hacia Qatar como sede del evento, las cuales iniciaron por la escasa tradición futbolística del emirato, sus necesidades de infraestructuras y su clima, poco compatible con la práctica deportiva.

La decisión aún no está tomada, pero las posibilidades de que en 2022 se juegue en invierno son muchas.