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JUEGOSOLíMPICOS

Estadio Panathinaikó: Templo de mármol

Manuel Sebreros

La sede de los primeros juegos de la era moderna, en Atenas 1896, fue el Estadio Panathinaikó, el ‘mármol hermoso’, construido sobre vestigios históricos es una de las joyas olímpicas que aún se pueden disfrutar


Mar 23, 2020
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En uno de los barrios más famosos de Atenas, Pangrati, en medio del caos vehicular que todos los días invade la Avenida Leóforos Vasileos Konstantinou, se erige un sitio resplandeciente, Estadio Panathinaikó, reconocido por el brillo del mármol que lo compone.

El Estadio Panathinaikó fue la sede de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896, y en 2004 albergó algunos eventos, además de ser el lugar preferido para celebrar cualquier odisea del deporte helénico, como la obtención de la Eurocopa de futbol en 2004.

Recorrer sus pasillos, sentarse en las gradas, sentir el reflejo del sol en el mármol del Monte Pentélico es trasladarse a la antigüedad, cientos de años atrás, cuando los mejores atletas griegos demostraban sus cualidades.

80 mil personas fue la cifra máxima de asistentes en el Estadio Panathinaikó

En los tiempos antiguos, su edificación data del 330 A.C., fue construido para los Juegos Panateneas, en honor de la diosa Atenea, pero con el paso del tiempo fue perdiendo su esplendor que llegaron a disfrutar hasta 80 mil personas.

Entre el abandono, utilizado hasta como cantera, los restos del estadio quedaron enterrados, hasta que Evangelis Zappas quiso recuperar el espíritu de los juegos atléticos en 1870 y para el regreso de los Olímpicos, de la mano de Pierre de Coubertin, unieron fuerzas con George Averoff para el financiamiento y Anastasios Metaxas en la parte de diseño.

5 Acontecimientos deportivos de trascendencia mundial albergó el inmueble

Durante las excavaciones se recuperaron estatuas de Apolo y Dionisos, las cuales actualmente son exhibidas en el Museo Nacional de Arqueología de Atenas.

El Kalimarmaro ha sido testigo de proezas deportivas y de presentaciones musicales, es un símbolo no solo del deporte sino de las joyas arqueológicas e históricas del mundo.

También puedes leer: Pierre de Coubertin, padre del olimpismo


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