Uno de los históricos del automovilismo es la escudería Williams, considerada entre las cuatro grandes de la Fórmula Uno, pero que ha vivido una pesadilla en los años recientes, sin resultados sobresalientes y crisis financiera que la tiene atrapada en una zona oscura.

Con siete pilotos que obtuvieron nueve campeonatos, el equipo fundado por Frank Williams está muy lejos de esos momentos de éxito. De hecho, a finales del año pasado, la familia británica vendió la compañía a Dorilton Capital, con el fin de inyectarle recursos para resurgir.

Los problemas de la escudería Williams comenzaron en 2018, cuando solo sumaron siete puntos, al año siguiente solo fue una unidad y la debacle se coronó el año pasado al irse en cero.

Sin embargo, la escudería cuenta con un piloto talentoso como George Russell, quien en 2020 suplió a Lewis Hamilton cuando se contagió de COVID-19. Al no contar con un auto competitivo, el británico difícilmente podrá mostrar de lo que está hecho, como lo hizo en su “taza de café” con Mercedes, equipo al que llegará de tiempo completo en cuanto haya un espacio disponible.

Su compañero será el canadiense Nicholas Latifi, quien no ha sumado puntos en sus 17 carreras dentro de la Fórmula Uno, y cuyo mejor resultado han sido tres veces en el sitio 11.

Para colmo de males, su auto debió presentarse después de lo planeado, ya que el equipo fue hackeado. No obstante, con algunas mejoras y la continuidad de sus pilotos, Williams está cerca de conseguir el objetivo de, por lo menos, volver a sumar un punto.

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