Mike Tomlin admite que Ben Roethlisberger no puede moverse mucho ni prolongar las jugadas como antes; sin embargo, el entrenador de los Steelers no cree que esto sea razón suficiente para seguir adelante sin el veterano quarterback tras un inicio con foja de 1-3.

Tomlin cree que los problemas de precisión que han asolado a Roethlisberger en el primer mes de la temporada 18 del quarterback, que ha ganado dos veces el Super Bowl, son “solucionables”, por lo cual no tiene planes de recurrir al suplente Mason Rudolph.

El martes, a la pregunta sobre si Roethlisberger es el quarterback ideal para liderar el sistema del coordinador ofensivo de primer año Matt Canada, Tomlin respondió: “absolutamente”.

“Ustedes saben qué hace y lo que ha hecho me da confianza para decir eso”, aseveró Tomlin.

Ello sería cierto cuando Roethlisberger está saludable. Pero no lo está de momento. El jugador de 39 años lidia con problemas de cadera que lo podrían limitar en los entrenamientos antes de visitar el domingo a Denver (3-1).

Es la segunda ocasión en tres semanas que el “Big Ben” no está completamente sano. Se lesionó el músculo pectoral en la derrota ante Las Vegas el 19 de septiembre, aunque realizó cada jugada el domingo siguiente, en la derrota por 24-10 ante Cincinnati.

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No está claro en qué momento Roethlisberger se lesionó la cadera. Los Packers lo capturaron dos veces en el triunfo 27-17 ante los Steelers el fin de semana.

Tomlin reconoció que su preocupación por la seguridad de Roethlisberger no es “nada fuera de lo ordinario” respecto de lo que ha ocurrido en semanas recientes, y atribuye algunos de los golpes a una combinación de su edad y de jugar desde atrás, una situación que ha obligado a los Steelers a pasar y darle oportunidad a los adversarios de apuntar hacia el quarterback.