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Finales las que ha perdido Rayados como local: contra Atlante, Toluca, Pumas y Pachuca


A solo 10 segundos de que se terminara el partido, una débil cobertura de Édgar Castillo le permitió a Víctor Guzmán conectar un cabezazo que le dio el empate y el título al Pachuca 

Se disiparon las suspicacias. Pachuca acabó con toda sospecha de la que tanto se hablaba contra el arbitraje mexicano y de último minuto en el tiempo de compensación se coronó campeón del Clausura 2016 ante el Monterrey.

Con diez hombres y a solo 10 segundos de cumplirse los 90+3 en la cancha, Víctor Guzmán metió un certero cabezazo con el que fundió a Jonathan Orozco para celebrar la sexta estrella.

Los Tuzos fueron el digno rival de la Liguilla. Primero eliminaron al Santos Laguna, luego a su hermano el León y finalmente al flamante superlíder Monterrey, que por su entrega en la temporada cayó con la cara al sol.

Además de que en el partido nunca dieron por perdida ninguna pelota y se jugaron a muerte cada peligro en el área.

Cierto, el primer tiempo de esta Final de Vuelta por momento lo jugaron flojamente, pero venían de 1-0 en la Ida y supieron hacer su juego todo el tiempo.

Y es que Rayados fue víctima de sus errores. Anoche no fue el mejor partido de Edwin Cardona, pues al minuto 32 falló un penal volando el esférico por encima del marco, causando indignación entre los 52 miles de asistentes.

Después vendría el show del “Conejo”, quien a sus 43 demostró que todavía aguanta remates, achiques, rechaces con la mano, con el pie y con resortes de juvenil experimentado.

Al 38’ del primer tiempo en una sola jugada atajó cuatro veces el balón que con tanta insistencia buscó clavar en su marco la delantera rayada.

Instantes más tarde el Monterrey por fin pudo vencer al suertudo arquero, esto cuando al cobrarse un tiro de esquina con un toque en corto, vendría un disparo de media distancia de Dorlán Pabón para ponerse 1-0 (1-1 en el global), haciendo estallar de júbilo el nuevo estadio regio.

Los de Antonio Mohamed no se rendían, siguieron aprovechando la efervescencia de los aficionados que en todo momento presionaron al silbante Fernando Guerrero.

Después al 58’ Rogelio Funes Mori estuvo cerca de festejar, de no ser porque le anularon su gol por estar en fuera de lugar.

Pero una jugada clave fue cuando Aquivaldo Mosquera jaloneó a Dorlán Pabón en linderos del área y se llevó la roja directa. Se fue expulsado pero al menos evitó que el gol anotado pese a la falta fuese marcado.

Con el empate a cuestas, ambas oncenas parecían estar más cerca de resignarse por los tiempos extra, pero entonces vendría la genialidad de último minuto.

A solo 10 segundos de que se terminaran los tres minutos agregaron al tiempo complementario, una débil cobertura de Edgar Castillo le permitió a Víctor Guzmán conectar un cabezazo letal para dejar tendido a Orozco.

De pronto el estadio enmudeció. Ese robo de alegrías que ya dos ocasiones le ha hecho a Tigres, ahora los hidalguenses se la hicieron a Rayados en su casa.

Con esta dolorosa derrota, La Pandilla se convirtió en el equipo con más finales perdidas en casa al llegar a cuatro derrotas: ante Atlante, Pumas, Toluca y Pachuca.

En tanto durante la celebración Aquivaldo se sintió orgulloso de la expulsión.

“O era el gol o era que me expulsaran, tomé la decisión y salió”, declaró entre alegrías el defensor colombiano.

Con su promedio de edad de 25.2 años y siete titulares mexicanos en la cancha, los Tuzos le demostraron al futbol mexicano que están viviendo los frutos de darle la oportunidad a los juveniles canteranos.

El ‘Conejo’ de la suerte

Con su astucia, sus resortes, su destreza y su ímpetu. Ese fue Óscar Pérez, un verdadero “Conejo” de la suerte para Pachuca al ser más que un amuleto durante el camino hacia la sexta estrella.

A sus 43 años y 118 días, llamó la atención durante la Final obtenida contra Monterrey pues supo resolver casi todo lo que se acercó a su marco.

“Conejo” es ya un histórico de la Liga MX. Su edad como arquero titular lo convierte en el jugador más veterano en quedar campeón en la Primera División de México.

Óscar tuvo que esperar 18 años para volver a levantar un trofeo de primer lugar, pues la última vez sucedió en Invierno 1997 como guardameta de Cruz Azul.

“Es una emoción muy grande, al inicio del torneo hablamos de esta posibilidad y aquí estamos. Pudimos levantarnos y ahora está mi segundo título”, declaró un emocionado Pérez con la alegría de un chiquillo debutante.