Luke Shaw hizo un gol tempranero, al minuto y 57 segundos, y Wembley estalló. El equipo de los “Tres Leones” daba así un golpe de autoridad y demostró que estaban hambrientos por romper esa sequía de 55 años sin un título grande… pero seguirán esperando, al menos por la Eurocopa.

Esto, porque Italia se impuso 3-2 en los penaltis a Inglaterra tras empate a un gol en tiempo regular y demostró que la élite del futbol no es para todos.

Tras la debacle sufrida que los privó de ir al Mundial de Rusia 2018, el técnico Roberto Mancini fue el encargado de reconstruir una “Squadra Azzurra” que hoy es campeona de Europa con 34 partidos invictos a cuestas.

De hecho, el 10 de septiembre se cumplirán tres años de la última derrota italiana (1-0 ante Portugal en Lisboa).

Y se plantaron con autoridad en Wembley. No importó que Shaw, quien sufrió una fractura en 2015, en una jugada con el mexicano Héctor Moreno, definiera con el empeine un trazo de Kieran Trippier para anotar el gol más rápido en la historia de la Eurocopa.

Sin embargo, poco a poco, esa intensidad con la que comenzó Inglaterra, tanto en la cancha como en las gradas, se fue disipando e Italia se fue adueñando del partido.

Giorgio Chiellini había dicho que no tenían miedo a esta nueva versión del “templo del futbol” y así lo demostraron tras dominar todo el primer tiempo; sin embargo, fue hasta el minuto 66 que colapsó el muro inglés y permitió su segundo gol en todo el torneo.

En un tiro de esquina, Leonardo Bonucci marcó el de la igualada, en un contrarremate tras encontrarse el balón en la línea de gol.

La “Squadra Azzurra” tomó, aún más, el control del encuentro y estuvo a punto de hacer el segundo, pero se fueron a la prórroga. Y la tónica del partido fue la misma: Italia, más precisa, con el control del juego y muy cerca del segundo.

Al 103’, el portero Jordan Pickford, muy cuestionado por sus actuaciones en la Liga Premier, y quien fue el mejor de los ingleses ayer, cortó un centro venenoso que ya esperaba Bernardeschi. Fue la única jugada peligrosa en el primer tiempo de la prórroga.

Para la segunda parte del tiempo extra, Italia evidenció el desgaste tras disputar su tercer partido con alargue e Inglaterra se fue al frente, pero los penaltis se asomaban y ante ello, el técnico Gareth Southgate mandó a Marcus Rashford y Jadon Sancho a la cancha… y los dos le fallaron.

Pickford detuvo el segundo penalti de Italia. Vino Maguire y convirtió. Inglaterra tenía el control de la tanda y en el tercer disparo, Rashford estrelló su disparo en el poste. Luego, fue el turno de Sancho y el portero italiano Gianluigi Donnarumma detuvo el disparo.

Finalmente, Bukayo Saka echó a perder el segundo penalti detenido del arquero inglés tras estrellar su disparo en Donnarumma.

Fue la primera final para Inglaterra en un gran torneo en 55 años y sumó otro fiasco en los penaltis tras derrotas por esa vía en los Mundiales de 1990 (precisamente ante Italia), 1998 y 2006, así como en las Euro de 1996 (también jugada en casa), 2004 y 2012.

Así, Italia se proclamó por segunda vez campeón de la Eurocopa y volvió al lugar del cual no debió salir: la élite del futbol. Inglaterra, a seguir viviendo de un cada vez más lejano recuerdo.

Hubo “portazo” y desmanes en la final de la Eurocopa

Aficionados sin boletos burlaron el dispositivo de seguridad y lograron colarse para la final de la Euro. “Hubo un fallo de seguridad y un pequeño grupo de personas se coló en el estadio”, informaron los administradores de Wembley.

El personal en el estadio se abocó a remover a los aficionados sin entradas.

“Todo individuo adentro del estadio sin boleto será expulsado de inmediato”, se leyó en un comunicado.

Asimismo, previo al encuentro se presentaron desmanes a las afueras del inmueble, por lo que tuvo que intervenir la policía y se mostraron videos de algunas peleas entre aficionados dentro del estadio.

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