Novak Djokovic sabía que había dado positivo en COVID-19 y pese a ello acudió a una entrevista con un periódico y una sesión de fotos en su centro de tenis en Serbia el mes pasado, lo que catalogó como un “error de juicio” porque debería haberse aislado de inmediato, señaló el miércoles.

En un mensaje en sus redes sociales, Djokovic también atribuyó a un “error humano” que su equipo de apoyo no declarase que había viajado en las dos semanas previas a llegar a Australia.

La visa del tenista serbio fue primero revocada y luego restituida, en una controversia que gira en torno a si se le debería permitir la entrada en el país pese a no haberse vacunado contra el COVID-19. El caso ha provocado indignación en Australia y empañado la antesala del primer Grand Slam del año.

Djokovic admitió los lapsus y dijo que quería aclarar la “desinformación” sobre sus movimientos tras su positivo del mes pasado, aunque no especificó a qué imprecisiones se refería.

Las cuentas oficiales de Djokovic en las redes sociales publicaron un comunicado mientras él entrenaba en la Arena Rod Laver, su tercer entrenamiento desde que salió del hotel de detención migratoria.

En éste, Novak dijo que se habían producido comentarios “dolorosos” sobre el tema. Afirmó que deseaba salir al paso de la “desinformación continua”, con el objetivo de “aliviar las preocupaciones en la comunidad sobre mi presencia en Australia”.

El deportista de 34 años explicó que el 14 de diciembre asistió a un juego de basquetbol en Belgrado en el que varios personas salieron positivas. Ante ello, se hizo una prueba rápida y una de PCR “por precaución” dos días después. En la prueba de antígenos dio negativo, pero el 18 se confirmó el positivo en la prueba PCR y aún así decidió tener la entrevista y la sesión de fotos.

Aseguró que en estos eventos, en todo momento usó cubrebocas y no quiso cancelar la entrevista. Tras terminar con estos eventos se fue a su casa y se aisló donde, escribió, reflexionó sobre el “error de juicio” que cometió.

El tenista serbio ganó el lunes una batalla legal por cuestiones de procedimiento, lo cual le permitió permanecer en Australia. Sin embargo, sigue enfrentando una posible deportación porque se ha cuestionado su exención a las normas de vacunación contra el COVID-19. La decisión depende por entero de si el ministro australiano de Inmigración considera que expulsarle iría en interés público por salud y seguridad.

La deportación podría implicar sanciones como tres años de entrada vetada a Australia, una perspectiva sombría para un jugador que ha ganado allí casi la mitad de sus 20 títulos del Grand Slam.

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Documentos judiciales que detallaban el positivo de Djokovic desataron especulaciones sobre la asistencia del tenista a varios actos en su Serbia natal el mes pasado. También se han planteado dudas sobre errores en su formulario de inmigración que podrían conllevar la anulación de su visa.

En el formulario, Djokovic negó haber viajado en los 14 días previos a su vuelo a Australia. El astro residente en Montecarlo fue visto en España y Serbia en ese periodo de dos semanas.

“Mi agente se disculpa sinceramente por el error administrativo por seleccionar la opción incorrecta”, dijo. “Fue un error humano y de ninguna manera deliberado. Mi equipo ha proporcionado información adicional al gobierno de Australia para aclarar este asunto”.

La decisión podría tomar unos días, aunque se espera que el sorteo para determinar los cuadros del Abierto de Australia se haga este jueves. La oficina del ministro de inmigración, Alex Hawke, informó que el equipo legal de Djokovic había presentado otros recursos en busca de evitar la cancelación potencial de la visa.

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