La pandemia provocó que el año pasado los aficionados al beisbol en México se quedaran sin temporada, además que equipos como los Diablos Rojos del México no pudieran aprovechar su nuevo estadio.

Sin embargo, y con amplias posibilidades del regreso a una nueva normalidad, o realidad, los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) ya se preparan para el retorno a las actividades y que se vuelva a cantar el “playball” en los estadios de todo el país.

En el caso de los Diablos Rojos del México, la directiva se ha encargado de sumar jugadores en los puntos que durante 2019 fueron más débiles, como el bateo de poder, por lo que una de las caras nuevas que tendrán los capitalinos será la del cubano Lisbán Correa, quien hace dos años fue el Jugador Más Valioso de la Serie Nacional en la isla del Caribe.

Con 32 años, Correa llega a México con números destacados con los Industriales de La Habana, con los que fue líder en home runs (28), carreras impulsadas (82), además de un porcentaje de bateo de .320, 63 bases por bolas y se ponchó solo en 34 ocasiones.

16

campeonatos tienen los Diablos Rojos en su historia

“Estábamos buscando ese bate de poder y de experiencia y ese es Lisbán Correa. Viene de un beisbol fuerte, de una liga que se juega al nivel del mar y eso nos interesa considerando que vamos a jugar en la Zona Sur. Hoy por hoy, Lisbán Correa es un referente del beisbol cubano y lo vemos con una gran oportunidad para que marque una historia grande en las filas de los Diablos Rojos del México”, explica Jorge del Valle, gerente deportivo del club.

En la última temporada que hubo actividad, el conjunto escarlata fue líder en porcentaje de bateo, con .323, pero una de sus principales cualidades, los home runs, fueron un tanto escasos, con 136 vuelacercas en 116 juegos.

El cubano es uno de los cuatro extranjeros confirmados hasta el momento, y único bateador, ya que los otros tres foráneos son lanzadores: Brandon Cumpton, Jumbo Díaz y Arquímedes Caminero.

Otra de las posiciones reforzadas es la receptoría, a la que llega el sonorense Julián León, quien acumula siete temporadas de experiencia en Ligas Menores, incluido el paso por la sucursal Triple A de Los Angeles Angels en 2018.

León tiene 25 años y es uno de los jugadores estelares de la Liga Mexicana del Pacífico con los Naranjeros de Hermosillo, y aunque cuenta con un bateo más que ocasional en poder, su fortaleza es la defensiva, pues solo registra nueve errores en 118 juegos y ha puesto fuera al 42 por ciento de los corredores que intentan robarle una base.

“Estamos hablando de un gran cátcher que también sabe batear y que tiene poder. Simplemente esto nos hace mejores”, afirma Miguel Ojeda, manager de los Diablos.

El sueño de papá

Uno de los eternos puntos complicados para los rojos es la rotación abridora, para tener un poco más de profundidad, y a petición del manager, el equipo firmó al zurdo Édgar Torres, un lanzador que ha sido figura en el Pacífico, pero que en la LMB ha quedado a deber.

El cambio de los Generales de Durango al representativo de Ciudad de México fue un sueño hecho realidad para Torres, quien asegura estar emocionado porque jugará en el equipo al que siempre ha apoyado su papá.

“Esto, sin duda fue una noticia que me causó mucho impacto y felicidad porque es el equipo al que mi papá siempre le ha ido de corazón. Me emociona jugar con el equipo favorito de mi papá”, refiere.

La directiva escarlata continuará en la búsqueda de otros refuerzos, pero por el momento se enfocarán en que los elementos firmados se pongan en forma para ayudar al equipo a dominar la Zona Sur.

Diablos Rojos del México, en manos conocidas

Entre los cambios que los Diablos Rojos hicieron a inicios de este año se encuentran las posiciones de entrenadores. Primero, Miguel Ojeda dejó las funciones de oficina para ser de nuevo el manager, mientras que Víctor Bojórquez, quien dirigió al equipo en temporadas pasadas, regresa para ser coach de banca.

Asimismo, ante el fallecimiento de Leo Rodríguez, en diciembre pasado, a causa de COVID-19, José Luis Sandoval también vuelve a la institución para ser el coach de primera base.