La diversidad ha sido la gran protagonista de este mes del orgullo. Se ha avanzado en el reconocimiento y tolerancia hacia la comunidad LGBT y el deporte ha puesto su “granito de arena” para ello. Desde su esfera, diversos atletas han sido ejemplo para miles al declarar una preferencia sexual diferente.

Hoy, gracias a ello, a esa apertura, se ha dado pie a que cada vez más deportistas “salgan del clóset” y asuman con orgullo su preferencia. El último de ellos es Carl Nassib, quien se convirtió en el primer jugador en activo de la NFL en admitir su homosexualidad.

Lejos han quedado los días en que, algunas figuras deportivas eran presionadas por admitirlo o, incluso, lo mantenían en secreto.

Pero siempre hubo gente dispuesta a enfrentar al mundo, como la tenista Billie Jean King, quien prefirió admitir su homosexualidad antes de ser chantajeada con ello: “Para mí es importante decir la verdad. Lo único que decía mi madre es: sé sincero contigo mismo”, dijo en una entrevista a NBC.

Asimismo, otros deportistas tomaron conciencia de la influencia que tenían sus actos en las personas y se volvieron activistas en pro de los derechos de la comunidad LGBT.

Uno de los primeros casos fue la extenista Martina Navratilova, quien en agosto de 2020 se vio envuelta en una polémica, pues se manifestó en contra de que las personas transexuales femeninas compitan con mujeres, pues “biológicamente siguen siendo hombres”.

Actualmente, la futbolista Megan Rapinoe es una de las activistas más visibles e incluso se ha manifestado por la equidad salarial en las ramas varonil y femenil.

En México, aún queda mucho camino por recorrer; sin embargo, casos como el del patinador Jorge Luis Martínez o las futbolistas Stephanie Mayor y Bianca Sierra representan que se puede ganar a los prejuicios y a la discriminación.

En el deporte, como en todas partes, amor es amor y viene en diferentes formas.

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