Al menos una persona murió en medio de los choques entre aficionados y policías que forzaron a suspender el partido de la liga argentina entre Gimnasia y Esgrima y Boca Juniors, y que evocaron la tragedia ocurrida hace menos de una semana en un estadio de Indonesia.

Habían transcurrido nueve minutos del encuentro de la Jornada 23, cuando el árbitro Hernán Mastrángelo decidió suspenderlo. El motivo fue la falta de garantías, informó en Twitter la Liga Profesional de Futbol.

De acuerdo con autoridades y testigos, seguidores de Gimnasia, el conjunto local, pugnaron por ingresar en un estadio ya repleto. La policía de la provincia de Buenos Aires utilizó balas de goma y gases lacrimógenos en un intento por conseguir que la multitud se replegara.

En el inmueble sólo había aficionados locales, ya que la presencia de seguidores visitantes no está autorizada en Buenos Aires desde 2013, en medio de los hechos frecuentes de violencia relacionados con el futbol.

“Lamentablemente hay una persona muerta. Fallece de un problema cardíaco”, dijo Sergio Berni, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, en declaraciones a la cadena Todo Noticias. “Intentaron reanimarlo en la ambulancia, pero lamentablemente falleció”.

El fallecido fue identificado como César Regueiro, de 57 años, quien fue trasladado al hospital cercano de San Martín, en un intento infructuoso por salvarle la vida.

“La @afa repudia enérgicamente los hechos de público conocimiento acontecidos hoy en las inmediaciones del estadio de @gimnasiaoficial y expresa su compromiso de continuar trabajando para erradicar esta clase de episodios que empañan la fiesta del futbol”, informó en un tuit la Asociación del Fútbol Argentino, que no anunció de inmediato una nueva fecha para realizar el encuentro.

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Distintos aficionados denunciaron que hubo sobreventa de entradas por la expectativa que generaba el encuentro entre dos equipos que pelean por el título. Ello habría derivado en que muchos que tenían su entrada se quedaran afuera y trataran de ingresar en medio de muestras de indignación.

Una nube de gases lacrimógenos se esparcía ya por la cancha cuando Mastrángelo interrumpió el encuentro. Los jugadores se retiraron a los vestuarios, donde permanecieron encerrados.

Los choques continuaron fuera del inmueble. La acumulación cada vez mayor de los gases en una zona rodeada por árboles hizo que numerosas personas ingresaran en el terreno de juego para escapar de su efecto irritante.

El medio TyC Sports afirmó que uno de sus camarógrafos resultó herido por el impacto de las balas de goma.

“Tiraron gases a lo loco. Acá no se podía respirar en el Bosque. Muchísima gente descompuesta”, afirmó el camarógrafo lesionado, Fernando Rivero, entrevistado por el propio TyC.

En sus protocolos de seguridad, la FIFA desaconseja el uso de gases lacrimógenos en los estadios o en sus inmediaciones, a fin de evitar situaciones de riesgo como la que se presentó el sábado en la ciudad de Malanga en Java Oriental, donde aficionados que buscaban huir, combinado con el cierre de los portones del estadio, causaron que numerosas personas murieran aplastadas.