Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, aseguró haberse sentido traicionado por lo ocurrido el fin de semana pasado, cuando 12 equipos, liderados por el Real Madrid, anunciaron la creación de la Superliga que sería competencia directa de la Champions League.

“Psicológicamente esto fue un impacto para mí. Fue algo similar a la guerra, no se puede comparar, pero ambas situaciones fueron estresantes. La tensión fue similar”, expresó Ceferin, quien en 1991 fue llevado en leva, en Eslovenia, durante el conflicto de los Balcanes.

La tarea inmediata de Ceferin consistió en ponerles freno a 12 de los clubes más adinerados del mundo, que amenazaban con escindirse para crear una competición que era la antítesis de las normas europeas del futbol.

Para Ceferin fue particularmente difícil digerir la decepción que le habría causado la Juventus. Tenía una relación cercana con Andrea Agnelli, presidente del club italiano, de cuya hija es padrino el dirigente de la UEFA.

Como presidente de la Asociación de Clubes Europeos, Agnelli y el resto de la elite accedieron hace dos viernes a expandir la Champions de 2024, como una vía para dejar atrás los amagues de una Superliga.

Pero a la mañana siguiente, Ceferin experimentó nuevas preocupaciones ante la posibilidad de que Agenlli renegara del compromiso de apegarse a las competiciones de la UEFA.

Aleksander Ceferin se dirigía de Eslovenia a Suiza por carretera, y comenzó a llamar a Agnelli. No hubo respuesta, y los peores temores del líder de la UEFA comenzaron a cristalizarse.

“El peor día fue el sábado, porque entonces me di cuenta que era pura traición, que algunas personas nos habían mentido por años. Fue realmente extraño, porque no sabía exactamente qué iba a ocurrir al día siguiente”.

Para el domingo, el plan de la Superliga, que se había filtrado originalmente en enero, estaba marcha, activado por 12 clubes.

“Recibí llamadas telefónicas de tres o cuatro clubes que dijeron ‘lo lamentamos terriblemente, pero tenemos que decir de otra manera que estamos fuera’”, relató.

Vino después el deslinde de los clubes ingleses y de dos italianos. Ahora, Ceferin quiere que Real Madrid, Barcelona y, particularmente Juventus, acepten públicamente su derrota y renuncien a cualquier intento futuro de crear una Superliga.

Ceferin negó tener deseos de venganza. Sin embargo, reconoció que prevalecerán las suspicacias sobre ciertos clubes y sus motivos para actuar.

“Pienso todavía que confiaré en la gente, porque aquellos de los que estaba seguro no me traicionaron, salvo por Agnelli. De los otros, dudé todo el tiempo, de todos”.

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