Si iba a desafiar a la muerte en el momento más atroz de la vida moderna, sería para que valiera la pena. Y así lo ha demostrado Agnes Keleti, quien con 100 años es la campeona de Juegos Olímpicos de mayor edad en estar viva.

“Estos cien años me han sentado como 60”, dijo la gimnasta durante la celebración de su centenario, en enero pasado, en la que recibió diversas felicitaciones por parte de la comunidad olímpica.

Apasionada de la música, Keleti soñaba con ser la estrella en conciertos de violonchelo, pero la pesadilla llamada nazismo y Adolf Hitler se apropiaron de su nación, Hungría, y perseguida por ser judía tuvo que ingeniárselas para sobrevivir, mientras guardaba sus cualidades como música y como atleta.

Las absurdas ideas de Hitler no solo dividieron a su familia, sino que el mundo olímpico también se congeló mientras los aliados frenaban al eje, por lo que Agnes tardó hasta los 31 años para debutar en unos juegos, en Helsinki 1952, ahí consiguió su primera medalla de oro.

Su éxito se extendió a Melbourne 1956, donde fueron cuatro las preseas doradas que sumó a su colección, junto a tres platas y dos bronces, para ser la campeona olímpica más veterana de la historia.

Aunque los nazis abandonaron Hungría, el régimen comunista tomó el control del país, por lo que Agnes no volvió a su tierra hasta 2015, a los 94 años.

Con 100 años de una historia extraordinaria, Agnes Keleti no pierde la vitalidad, incluso la elasticidad que envidiarían muchas personas con la tercera parte de su edad.

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