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Tierra de nadie y de cuatro a la vez

Divididos por cuatro fronteras, pertenecen a la misma nación. Así están los kurdos, quienes a pesar de vivir en un mismo territorio están distribuidos en cuatro países: Turquía, Iraq, Irán y Siria.

Dentro de estas tierras están la mayoría de las reservas del petróleo iraquí e iraní, así como la totalidad del crudo sirio. 

Cuentan con un gobierno propio desde 1992, aunque esto no les impide entrar en constante conflicto con las cuatro naciones con las que colindan. 

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Divididos por cuatro fronteras, pertenecen a la misma nación. Así están los kurdos, quienes a pesar de vivir en un mismo territorio están distribuidos en cuatro países: Turquía, Iraq, Irán y Siria.

Dentro de estas tierras están la mayoría de las reservas del petróleo iraquí e iraní, así como la totalidad del crudo sirio. 

Cuentan con un gobierno propio desde 1992, aunque esto no les impide entrar en constante conflicto con las cuatro naciones con las que colindan. 

Como parte de esta eterna lucha de separación, en 1978 se formó el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), liderado en ese tiempo por Abdullah Ocalan.

“Aspiramos a una autonomía democrática, apuntando a la democratización de la sociedad antes que a la construcción de un Estado independiente”, afirmó al medio español Público el diciembre pasado Mazlum Dinc, abogado del líder del PKK, quien está preso desde 1999. 

Si bien no pretenden separarse de los países a los que pertenecen, los ciudadanos buscan una autonomía, pues los kurdos están divididos no solo física sino políticamente. 

“La región kurda de Siria está completamente rodeada y sitiada por los militantes radicales de Al Qaeda y Al Nusra. La parte turca está también bloqueada desde que Turquía cerró sus puestos fronterizos. Por lo tanto, la región kurda está aislada y se enfrenta a un embargo. Nosotros, los kurdos, estamos consiguiendo ayuda por nuestros propios medios e intentamos traerla hasta aquí con muchas dificultades, pero la ayuda internacional nunca llega hasta aquí. Al Qaeda y otros grupos evitan que la ayuda llegue a la región kurda porque están luchando contra los kurdos”, aseguró el líder del PKK, Selahattin Demirtas, el pasado 14 de enero a Euronews. 

“Somos una nación dividida entre cuatro países”, afirma Falah Mustafá, responsable del Departamento de Exteriores del Kurdistán iraquí. 

“Preguntado por su voluntad de pertenecer a un Estado kurdo, Mustafá reitera que los kurdos iraquíes —unos seis millones de los más de 30 que hay en todo el mundo— aceptaron libremente formar parte de un Irak federal. El político del Partido Democrático del Kurdistán reconoce que todo kurdo alberga esa aspiración, pero declara que, de llevarse a cabo algún día, deberá ser de acuerdo con los cuatro Estados en los que se halla dividido el pueblo kurdo —Turquía, Irán, Irak y Siria—. Y siempre, añade, ‘por vías pacíficas y democráticas’”, informó El País el 5 de abril pasado. 

Sin embargo, hay quienes no confían plenamente en la vía democrática. 

Un partido de rebeldes y mujeres

El PKK, que luchaba por la autonomía con el Gobierno de Turquía, es catalogado por la prensa internacional, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EU) como un grupo terrorista. 

“El International Crisis Group, un observatorio basado en Bruselas, calcula que estos enfrentamientos ya han provocado la muerte de 708 personas desde junio de 2011: 405 militantes del PKK, 209 soldados y policías turcos y 84 civiles”, publicó El País en septiembre del 2012. 

Meses después, el conflicto llegó a su fin cuando el Estado y el grupo llegaron a un acuerdo de alto al fuego para negociar la paz. Pero “el PKK dice que si no hay ningún progreso volverán a usar sus armas”, afirmó BBC Mundo ayer. 

“De origen marxista-leninista, el PKK renunció a esta línea política hace años para avanzar hacia lo que Ocalan denominó “el confederalismo democrático”, que postula la democracia participativa, el ecologismo y el feminismo como pilares fundamentales para organizar a los kurdos, inspirándose en las teorías de Immanuel Wallerstein y el municipalismo libertario de Murray Bookchin”, puntualizó Público. 

Y como parte de su defensa al feminismo, sus filas de combatientes están conformadas en un 40 por ciento por mujeres. 

Hoy, se sitúan en las montañas de Kandil en Turquía donde no han podido ser controlados por ningún gobierno. Allí se entrenan y reagrupan para combatir. 

“Yo no estaba feliz con mi vida en casa, nos arrebataron la posibilidad de vivir nuestras propias vidas prefiero vivir por un periodo corto y controlar mi destino a vivir 100 años y humillada”, asegura Mitra, una participante del Partido. 

Terroristas

Debido a los medios que han utilizado los miembros del PKK en su lucha, los gobiernos y la prensa les han adjudicado el título de terroristas. 

Y a pesar de sus intentos de pasarle un borrador a esa calificación, la UE y los estadounidenses los continúan situando en el mismo nivel de Al Qaeda. 

“Estados Unidos continuará su fuerte cooperación con el Gobierno turco mientras trabaja para derrotar la amenaza del terrorismo del PKK”, afirmó el presidente Barack Obama en un comunicado en el 2011.

Incluso, para que se les dejara de catalogar como terroristas, presentaron un “recurso el 31 de Julio de 2002 contra el Consejo de la UE y luego el Tribunal de Primera Instancia le dio razón, al considerar que la decisión de incluirlo en la lista no estaba suficientemente motivada. A pesar de ello, la UE sigue considerando al PKK como un grupo terrorista”, informó El Mundo en el 2008. 

“Aún así, con más de 45 mil muertos sobre la mesa en el conflicto con el Estado turco, son conscientes que la reconciliación entre las comunidades no va ser tarea fácil. ‘Va a ser un proceso muy largo, se han destrozado más de 4 mil pueblos. Y se ha ocultado totalmente, ni si quiera en Turquía se conoce’. Pero quieren dar pasos hacia adelante: ‘hasta ahora todos los conflictos han tenido que ver con quién estaba en el poder. Nosotros proponemos un modelo de convivencia entre todos los pueblos que habitan en una región’”, dijo Mazlum Dinc a Público. 

No se rinden

Y aunque algunos kurdos hayan luchado con el PKK y otros estrechen lazos con Al Qaeda, quieren ser respetados. 

“A una semana de una conferencia crucial para el futuro de Siria, hipotecada por la participación incierta de la oposición, la cuestión kurda ha enturbiado un poco más las aguas”, informó Euronews el 14 de enero pasado. 

Los grupos kurdos quieren asistir a las conversaciones de paz que se llevarán a cabo en Suiza con una delegación aparte, compuesta por representantes de cada uno. Pues aseguran que si “la oposición siria no garantiza los derechos de los kurdos o los kurdos no puedan estar representados como una delegación aparte, no tiene sentido atender a Ginebra II”. 

Para apoyar esta petición, dos millones de kurdos sirios se concentraron al norte de Turquía en una manifestación organizada por el Partido de la Paz y la Democracia, que representa al PKK en el Parlamento turco.

El poder de Ocalan

Desde 2011 sólo le han visto los militares que vigilan su cautiverio en una isla turca. En estos dos años no se ha sabido nada de Abdullah Ocalan, conocido entre sus gentes como “Apo”. No se le ve, pero está negociando con el Estado turco, pues él sigue siendo la voz con más autoridad del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el movimiento guerrillero que él mismo fundó hace casi medio siglo y que lucha contra el ejército turco por los derechos civiles y políticos de su pueblo y por la autonomía de la región. Este pueblo de 40 millones de habitantes, cuyo territorio está repartido entre Turquía, Siria, Irán e Iraq, es el más grande del mundo sin un Estado propio. Más numerosos, a veces más reprimidos, y mucho más desconocidos que los palestinos. 

Público de España 

21 de diciembre del 2013

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