El principal escollo que tiene ahora Barack Obama para conservar la presidencia de Estados Unidos, no es el republicano Mitt Romney sino Sandy, el huracán que ha puesto en alerta la costa este de su país.
A una semana de las elecciones Obama no quiere correr riesgos y ha reaccionado con medidas preventivas en una zona donde viven más de 50 millones de personas.
Esta tratando de evitar, a toda costa, repetir los errores que se cometieron en Nueva Orleans cuando el Katrina dejó una estela de devastación ante la inoperancia de la administración de George W. Bush.
Obama tiene en sus manos hacer de esta extraña tormenta el suceso que lo catapulte como un héroe si es que hace bien su trabajo.
Sin embargo, si llegara a fallar, podría poner en peligro su triunfo ante su rival republicano que aprovecharía la ocasión para aumentar su ventaja en los sondeos.
Su nombre es Sandy
El término de una “tormenta perfecta” encaja a la perfección con la llegada de Sandy a la costa este de los Estados Unidos.
Dicha expresión, que se refiere un evento que gracias a una rara combinación de circunstancias se agrava de manera importante, es la mejor descripción del fenómeno meteorológico que paralizó varios estados de la Unión Americana.
Horas antes de su arribo a tierra, se le apodó con términos como “Frankenstorm” gracias a que Halloween está apenas a unos días de distancia y a que estaba constituida por factores poco comunes.
Sandy se mezcló con otra tormenta proveniente del oeste y un frente frío que bajó desde Canadá, formando un peligroso cóctel meteorológico que el mismo presidente Obama advirtió “puede tener consecuencias fatales”.
Además, se agrega el hecho que sea luna llena, lo que representa una subida de un 20 por ciento en la marea, según dijo el meteorólogo Joe Rao de News 12.
En lugares como Nueva York la preocupación no es cuánta agua pueda caer del cielo, sino cuánta puedan recibir directamente del mar.
El temor está latente al pensar un posible rompimiento de los diques, como sucedió durante el huracán Katrina en Nueva Orleans.
Y si a este monstruo le sobraban elementos para ser un hecho totalmente peculiar, se le agrega que ocurre en la recta final de las campañas electorales de Barack Obama y Mitt Romney, convirtiéndolo en un huracán a politizar.
Con la llegada a tierra del ojo del fenómeno meteorológico, Sandy dejó de ser huracán, sin embargo, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) lo denominó un híbrido invernal llamado “post tormenta tropical”.
Y a pesar de abandonar esta categoría, el fenómeno meteorológico no dejó de ser peligroso, según informó el portavoz del NHC Dennis Feltgen.
El NHC estimó que al menos 50 millones de personas serían afectadas por la denominada “súper tormenta” proveniente del Atlántico.
En la ciudad de Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg ordenó el cierre de escuelas.
De igual manera, el transporte público quedó en cierre total con la suspensión de toda actividad de la red del metro, trenes y autobuses.
En la noche de este lunes, Sandy había dejado sin servicio eléctrico a 1.5 millones de personas, a la espera de afectar a decenas de millones más.
La mayor preocupación de las autoridades neoyorkinas estaba puesta en el agua salada que podía colarse a las estaciones subterráneas de metro, dañando las conexiones necesarias para operar.
La sacudida llegó por todo el corredor que va desde Washington D.C. y Baltimore hasta Filadelfia, Nueva York y Boston.
El diario Chicago Tribune informó que uno de los epicentros de esta “tormenta perfecta” fueron Nueva Jersey y Delaware, donde dos frentes fríos formaron una “súper tormenta” de nieve, lluvia y viento.
Meteorólogos registraron casi un metro de nieve en Virginia Occidental.
Las condiciones obligaron a la cancelación 12 mil vuelos en diferentes aeropuertos.
Las estimaciones más negativas apuntaron a que los daños en las postrimerías de la catástrofe pueden ascender de 10 a 20 mil millones de dólares, alcanzando una cifra récord en la historia de los desastres naturales de Estados Unidos.
Sandy acumuló 69 víctimas mortales durante su paso por el Caribe, lo que aumentaba los temores de las autoridades.
El caos se desató
Diversos medios de Estados Unidos se “inundaron” de noticias comunicando los desastres que provocó Sandy al llegar a tierra.
Desde árboles de 21 metros cayendo sobre las casas hasta fachadas o partes de edificios colapsados en Nueva York, aparecieron conforme la información iba fluyendo.
Las estimaciones se iban cumpliendo, conforme decenas de miles de hogares comenzaban a quedarse sin suministro eléctrico en Washington, Virginia, Baltimore y Nueva York.
A su llegada a territorio norteamericano, Sandy siguió cobrando más vidas, pues una persona murió en Connecticut después de que un árbol le cayera encima.
La Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey confirmó la inundación dentro de la estación de Hoboken a través del elevador.
El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, reportó a través de su cuenta de Twitter que el túnel Battery se encontraba inundado, así como el Túnel Holland presentaba una cascada de agua en su interior.
De igual forma se canceló todo tránsito en los puentes que conectan a las diferentes zonas neoyorkinas.
El centro de Manhattan se quedó en completa oscuridad luego de que se implementaran los cortes en los servicios de luz.
La compañía encargada de suministrar energía eléctrica a Nueva York cumplió con los planes de suspensión de sus servicios a fin de proteger su sistema subterráneo ante la posible llegada de agua de mar por las inundaciones.








