#Sismos

Sismos podrían poner a 'bailar' a Monterrey

En los últimos tres meses ocurrieron más de 60 temblores con epicentro en la zona de Linares y las causas que analiza la Facultad de Ciencias de la Tierra indican que podría ser el inicio de algo más grande.

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Los regiomontanos pensaron que estaban a salvo de los terremotos, pero hoy es evidente que hay riesgos entre una población incrédula en este tema y sin preparación contra el fenómeno natural.

Y es que en Nuevo León hay dos grandes mitos: que no hay sismos y que la sierra madre oriental es una barrera que protege al estado del avance de los huracanes.

Siempre se ha creído que la herencia natural de las cadenas montañosas de la ciudad son las que impiden los desastres naturales.

Sin embargo la realidad es otra.

Por lo menos los efectos del huracán Alex en 2010 y Gilberto en 1988 han sepultado bajo el agua el falso mito de que aquí los meteoros se topan en montaña.

Ahora en 2012, el enjambre sísmico de los meses de julio, agosto y septiembre, en los municipios de Linares y Hualahuises, ha venido a derrumbar el segundo mito porque definitivamente en Nuevo León sí tiembla.

“De ‘no existe’, pasamos a ‘sí existen’. Y de sí existen pasamos a ¿sabes qué?... ‘existe un montón’.

“O sea no nada más existe uno, existen más de los que se están sintiendo”, sentencia el sismólogo Juan Carlos Montalvo Arrieta, subdirector de la Facultad de Ciencias de la Tierra en Linares.

A finales del año pasado el Servicio Sismológico Nacional registró 4 mil 162 terremotos de los cuales solo tres correspondieron a Nuevo León.

En un principio esto llevó a pensar a los expertos que se trataba de eventos aislados.

Sin embargo, el reciente enjambre sísmico de este año ha venido a cambiar la perspectiva de los científicos.

Ahora están considerando nuevas teorías sobre las causas de que en Nuevo León esté temblando.

El geofísico Juan Carlos Montalvo Arrieta, quien lleva seis años analizando lo que sucede en la región noreste del país, aseguró que las causas de los sismos se deben en parte a dos procesos: deformación de la Sierra Madre Oriental y el efecto de límites tectónicos.

Además de que atribuye a que antes de 2006 no se contaba con ningún tipo de equipo que pudiese medir los terremotos, el único testimonio era de las personas que experimentaban con sorpresa el fenómeno.

La deformación de la Sierra Madre Oriental tiene que ver con el hundimiento de una antigua placa llamada Farallón que existió en el periodo de 60 a 20 millones de años.

Y que al chocar con la de Norteamérica, placa sobre la cual yace México, se dobló y generó una especie de rodilla a través del proceso de subducción.

De ahí el contrastante de una ciudad que posee extensas áreas de montañas, al lado de un prolongada planicie como lo es la zona citrícola entre Montemorelos y Linares.

Y fue a través del proceso de subducción que la placa Farallón se posicionó debajo de la de Norteamérica y se formó la Sierra Madre Oriental.

Incluso existen varias partes de la Sierra Madre Oriental en la que se han encontrado fósiles de insectos marítimos, ya que fue una estructura que hace millones de años estuvo bajo el agua.
La historia de formación de la Sierra Madre Oriental ha producido movimientos regionales que se creían estaban muertos y ahora están despertando.

Y sus efectos se han venido a sentir gracias a la energía que se produce en las rocas de la Sierra Madre Oriental, que al no ser soportadas por los peñascos de la sierra, la única alternativa que queda es que disipen la acumulación de energía a través de grietas y temblores.

Un ejemplo de esto fue el terremoto del 20 de enero de 2010, exactamente detrás de la “M”, a seis kilómetros del centro de San Pedro.

“Esto nos lleva a ver que toda la Sierra Madre Oriental, como tal, es una estructura que en cualquier momento, en diferentes posiciones, puede llegar a generar un terremoto con estas magnitudes o con una magnitud un poco más grande” menciona el doctor Montalvo.

Y a pesar de que las magnitudes son aún muy leves, entre 2.9 y 4.5 grados Richter, es muy probable que puedan registrarse terremotos de hasta 6.5 grados.

Pues la evidencia histórica apunta a que la Sierra Madre Oriental, que forma parte de un sistema de montañas que llega hasta Alaska denominada Rocky Mountains, presenta las mismas condiciones geológicas de fallas en sus rocas.

“(Y) en las montañas rocallosas que corresponden al estado de Colorado en Estados Unidos, ahí hay evidencia histórica de terremotos con magnitudes de hasta 6.5”, dice el sismólogo.

Y el doctor Montalvo advierte que un sismo de esa magnitud podría traer graves consecuencias a la ciudadanía en un lugar donde la población no está preparada para el fenómeno.

“Un terremoto de 6.5 hacia el noreste de México podría ser muy significativo en el tipo de daños que pudieran estar asociados. Porque no estamos preparados ni en la parte social, ni en la parte técnica relacionada con las construcciones.

“Imagínese que pongamos a bailar a toda la ciudad de Monterrey. Bueno que los sismos pongan a bailar a la ciudad de Monterrey” expresó el doctor Juan Carlos Montalvo, quien cuestiona la falta de códigos vigentes en las construcciones que no incluyen el factor sísmico por reticencia.

Hay un riesgo latente aquí, que no proviene de pitonisas ni extremistas, sino de la ciencia.

Datos curiosos sobre los sismos en NL

1.- Antes del enjambre ocurrían de 3 a 4 sismos por año. Ahora tan solo en un mes del presente año ocurrieron casi 60 temblores.

2.- El terremoto más antiguo que se tiene registrado en el noreste del país ocurrió el 24 de abril de 1841 y se sintió en diferentes comunidades de NL.

3.- Por similitud de condición geológica entre la Sierra Madre Oriental y las Rocky Mountains de EU y Canada, que también presentan deformación de rocas, los especialistas estiman terremotos  de hasta 6.5 grados richter en NL.

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