No pudo haber sido otro el desenlace.
No, bajo la serie de pifias, errores y omisiones que se dieron.
El secuestro del ex diputado panista Hernán Belden Elizondo y por separado el de David Villarreal Fernández, privados de su libertad la semana pasada por el crimen organizado, tuvieron un final fatal.
El cuerpo de Belden Elizondo fue encontrado el martes sin vida en Santa Catarina y el cadáver de Villarreal Fernández fue hallado horas después en la colonia Fuentes del Valle en San Pedro.
Dos secuestros de sampetrinos, aparentemente no relacionados entre sí, pero compartiendo un destino trágico e inevitable.
Lo que vincula a estos dos crímenes cometidos contra habitantes de San Pedro es la cadena de errores, omisiones y torpezas que precedió a sus asesinatos.
Una cadena en la que participó en primer lugar el alcalde de San Pedro Mauricio Fernández y como corresponsable la Procuraduría del Estado.
Hoy los ciudadanos de Nuevo León, incluyendo los sampetrinos, quienes presumían de vivir en el municipio más seguro de México, están flanqueados por dos bandos.
Uno de ellos es el bando de la irresponsabilidad del alcalde de San Pedro que se toma, como amenazó al asumir su cargo hace tres años, atribuciones que no le competen.
Y el otro, es la ineptitud de la Procuraduría de Justicia que decidió no investigar un delito que se persigue por oficio.
Hoy los regiomontanos y los sampetrinos son rehenes del crimen que azota la entidad y de sus propias autoridades.
Imprudencia e inacción
Una vez más su afán protagónico puso al alcalde Mauricio Fernández en medio de la polémica y la controversia.
El edil panista tiene muchas preguntas qué contestar sobre el papel que desempeñó en el secuestro de Hernán Belden Elizondo.
El plagio del también empresario sampetrino fue divulgado por el propio Fernández a través de los medios de comunicación el viernes pasado, minutos después de haberse perpetrado según él, en Santa Catarina.
¿Su irresponsabilidad al darlo a conocer detonó la muerte de Belden Elizondo?
Es una duda que tendrá que llevar consigo de aquí en adelante Mauricio Fernández, quien es uno de los aspirantes del PAN a la gubernatura de Nuevo León.
El día de ayer Fernández no quiso responder los cuestionamientos sobre su indiscreción y si ésta pudo haber influido en la decisión de los plagiarios de asesinar al ex legislador albiazul.
“De los ejecutados no voy a hablar, por respeto a las familias”, contestó Fernández a los reporteros mientras cerraba la puerta de su despacho.
Una mesura que no tuvo Fernández el viernes pasado, cuando en medios electrónicos decidió ventilar la privación ilegal de la libertad sufrida por Belden Elizondo.
¿Por qué hizo público Mauricio el secuestro de Belden Elizondo?
Posiblemente como una forma de quitar presión al triple secuestro ocurrido en Fátima, en el corazón de San Pedro, municipio supuestamente blindado por su gobierno municipal.
En una entrevista radiofónica Fernández intentó ayer justificar la decisión de haber ventilado este secuestro que tuvo un final trágico.
“Lo hice público porque pensé que si alguien estaba enterado ojalá y lo pudiéramos encontrar, o rescatar lo más pronto posible, pero desgraciadamente pasó esta tragedia”, comentó el edil sampetrino.
¿Quién le informó a Mauricio del secuestro?
Las dudas y las preguntas sin respuesta abundan en torno al caso del secuestro de Belden Elizondo.
Las primeras versiones indican que fue secuestrado el viernes pasado cerca de las 11:00 horas, cuando se encontraba presuntamente en su empresa ubicada en el municipio de Santa Catarina.
Sin embargo, hay informes que aseguran que fue privado de la libertad en la colonia Doctores, localizada en Monterrey, cuando salía de una cita con su dentista.
La misma Procuraduría de Justicia ha confirmado que los plagiarios nunca se comunicaron con la familia para solicitar un rescate económico y liberar a Belden Elizondo.
¿Entonces cuál fue el móvil del secuestro si no era dinero? ¿Un posible ajuste de cuentas? ¿Por qué contra un panista con una trayectoria aparentemente intachable?
En teoría no existió un motivo para plagiar al ex aspirante a la alcaldía de San Pedro y quien se perfilaba para ocupar la secretaría de Desarrollo Económico en la administración de la alcaldesa electa Margarita Arellanes.
La no actuación del Gobierno del Estado en este caso también genera cuestionamientos.
El cuerpo de Belden Elizondo fue encontrado en La Huasteca el martes al mediodía, pero la Procuraduría de Justicia no confirmó que se trataba de los restos del ex legislador panista hasta la medianoche.
Estamos ante una dependencia, que encabeza el procurador Adrián de la Garza, que no investiga y sólo contempla los delitos.
El Ministerio Público tuvo que haber iniciado una indagatoria tanto por la privación ilegal de la libertad del ex diputado panista, como por el triple secuestro de Fátima.
Sin embargo, el procurador Adrián de la Garza prefirió quedarse con los brazos cruzados en ambos casos.
El secuestro es un delito que se persigue de oficio, no se requiere denuncia para que el Ministerio Público inicie una investigación de este ilícito que fue dado a conocer por el propio alcalde de San Pedro y ventilado en los medios de comunicación.
La Procuraduría de Justicia tampoco citó a los dos sampetrinos sobrinos de Mauricio Fernández y del ex gobernador Fernando Canales, quienes fueron liberados horas después de su retención en Fátima.
Mucho menos la Procuraduría estatal citó a declarar a Mauricio Fernández para que aclarara cómo se enteró del secuestro de Belden Elizondo.








