#LosPuntossobrelasíes

Urgencias

En la etapa postelectoral, se percibe una urgencia por calificar a Enrique Peña Nieto, otra urgencia por descalificar a Andrés Manuel López Obrador y una urgencia más por congelar a Josefina Vázquez Mota.

8
comentarios

Hay que ser ecuánimes en los juicios políticos. La exaltación de los ánimos suele desembocar en tragedias que todos terminamos lamentando. La historia de México está plagada de ejemplos.

Viene esto a cuento frente a los arrebatos de todos los colores y sabores que se dan tras la debatida elección presidencial del primero de julio.

Desde antes de la elección, se percibía la urgencia de levantarle la mano a un candidato por la ruta de encuestas que buscaban convencer a los indecisos. Se evidenciaron.

Desde antes de la elección, se sentía la urgencia de estigmatizar a otro como peligroso, intolerante, violento, capaz de llevar al país a una conflagración.

Ahora, en la etapa postelectoral, se percibe una urgencia por calificar a Enrique Peña Nieto, otra urgencia por descalificar a Andrés Manuel López Obrador y una urgencia más por congelar a Josefina Vázquez Mota.

La urgencia priista se hizo evidente desde la noche de los comicios. La estampida de apoyos, tan pronto se conoció el conteo rápido, que no es el resultado, sembró más dudas que certidumbres.

¿Por qué Josefina Vázquez Mota se anticipó 45 minutos a todos para descalificarse y dejar cerrado el juego entre dos?

¿Cómo es que el presidente Felipe Calderón pudo salir con un script tan perfecto apenas un minuto después de que el presidente del IFE diera a conocer el conteo rápido?

¿Cuál es la urgencia de festinar que más de 40 mandatarios ya felicitaron a un presidente electo al que todavía no se le entrega la constancia de presidente electo?

¿Por qué el empresariado en bloque sale a respaldar a Peña Nieto cuando sus contrincantes están interponiendo recursos legales que están por someterse a juicio?

Y no es distinta la urgencia por descalificar al candidato del Movimiento Progresista. 

Presagiaban que se inconformaría y que desconocería a las instituciones. Que incitaría a las masas y las llevaría a una revuelta nacional apocalíptica. Nada de eso pasa todavía.

Por el contrario, López Obrador se mantiene ecuánime, apegado a los recursos jurídicos que dan las leyes mexicanas para impugnar una elección. Anunciando que mañana jueves entregará el expediente al Trife.

Tienen que desahogarse la denunciada inequidad, la presunta compra de votos, las tarjetas de Monex y de Soriana, las supuestas boletas encontradas por el FBI en Texas, la operación de los gobernadores, como el de Zacatecas. En fin. 

A lo mejor nada de eso puede fundamentarse. A lo mejor sí. Quizás aun fundamentado, no dé a lugar a la anulación de la elección. Tal vez sí.

Pero nadie puede despojar a nadie del derecho de una defensa legal con los recursos que tiene a su disposición. Para eso se hicieron las leyes.

¿Por qué entonces la urgencia de descalificar? ¿Por qué si el candidato del Movimiento Progresista está a contracorriente, aparecen los que lo quieren villanizar porque recurre a los cauces perfectamente legales para impugnar y esperar un fallo?

¿Y qué hay de la urgencia de los panistas por congelar el enojo de su candidata Josefina Vázquez Mota al pedirle que ya no le haga el caldo gordo a la izquierda con sus denuncias de inequidad y compra de votos?

Curiosa es la urgencia de Vicente Fox de reconocer el triunfo de Peña Nieto y la del coordinador Roberto Gil Zuarth al decir que no tiene sentido impugnar porque nada se lograría. 

Todo esto al tiempo que el presidente Calderón habla de que la transición será tersa o no, en la medida en que se aclaren los hechos.

Al final del día, solo cabe una pregunta. Si de verdad todo está tan bien, ¿cuál es la prisa? Dejemos que los tiempos corran, que los recursos de impugnación se agoten, que los fallos definitivos se den. No hay de otra.

comments powered by Disqus

Videos

Gasolina, negocio de pocos
Videgaray: ¿Tiempo 
de ahorrar?
Tumblr: ¿el antídoto que Yahoo necesita?
Las 'Velas' se apagan

Más ideas de

Ramón Alberto Garza

¡Y ahora pretende gobernar desde Harvard, lo que no fue capaz de gobernar desde Los Pinos! Ese es Felipe Calderón....

Miguel Ángel Yunes es un político de cuño antiguo. Creció y aprendió de la política con los viejos lobos del priismo...

Poco a poco el presidente Enrique Peña Nieto va delineando su estilo personal de gobernar. Y va de sorpresa en...

comments powered by Disqus