Y la campaña sigue sorprendiendo a todos, menos a quienes deberían estar más sorprendidos: la clase política, los partidos, los propios candidatos presidenciales y el gobierno. Sobre todo, el gobierno.
La apertura de los espacios políticos y la incorporación del elemento de la voz ciudadana representada por #YoSoy132 marcan un cambio cualitativo.
Naturalmente, para algunos es entendible que se haya contestado en algunos casos con la publicación de manifiestos, sean democráticos o de política exterior.
Pero, al final del día, echo en falta algo que es muy elemental: si de verdad se considera tan importante que la gente hable, si de verdad queremos escuchar, si de verdad queremos incorporar el flujo nada menos que de los dueños del país, que son los jóvenes, tenemos que cuestionarnos.
¿Qué están esperando los candidatos para recibir a las distintas agrupaciones? ¿Qué están esperando para organizar un verdadero debate con quienes, al fin y al cabo, repito, son los dueños del país, para contrastar con ellos qué políticas son las que hay que incorporar para que no se sientan marginados, ni engañados, ni excluidos, ni manipulados, ni usados?
Los jóvenes están acudiendo a los espacios abiertos. Me pregunto si en Televisa los políticos siempre los tuvieron. O será que ahora los están usando a través de spots y de presencias en las que solo podrían ser creíbles transmitiendo encuentros en directo con los propios estudiantes.
Es decir, el problema no es aguantar que te chiflen o te muestren una pancarta en tu contra, o incluso tener que salir por piernas de un sitio. El problema es plantar cara, intercambiar, incorporar y demostrar que se tiene cintura política.
¿Será todo una simple alergia primaveral que no tendrá consecuencia? Si es así, qué malos directores de campaña, que frente a algo que se considera tan irrelevante, no toman el riesgo de reunir a sus candidatos con los jóvenes.
¿Y si todo esto llegara a ser algo más profundo? Razón de más para empezar a resolver el gran problema al que estamos directamente enfrentados: que en igualdad de condiciones, los políticos y la sociedad tienen que encontrar por fuerza un punto de confluencia. Porque si no, los que sobran, los que no están haciendo la chamba, a los que hay que echar, es a los políticos.
El gobierno, al que le pagamos por gobernar, tiene que entender que, en este momento, la graduación de las marchas y protestas ciudadanas se ha convertido en un tema fundamental.
Y que no basta con la gran encuesta, con la gran concurrencia y el gran hecho del primero de julio, porque no es que el país arda, no es que el país esté en marcha, es que ha entrado un soplo de aire fresco que a todos nos viene bien aprovechar.
Los medios de comunicación y los comunicadores, empezando por este humilde servidor, tenemos que volver a tomar dosis de humildad y reconocer que no importa lo que hemos pensado o para lo que nos hemos preparado, porque, una vez más, la vida nos sorprende.
En mi caso, le doy gracias a mi dios porque así sea. En el caso de los demás, pido que no se cometa el error, una vez abierto el espacio, de tratar de taponearlo, porque entonces será cuando estemos metidos realmente en un problema sin solución, que será tener un país que tiene un candidato, pero que carece de un gobernante.








