#Marcha7julio

Rebelión juvenil

Sin convocatoria partidista, decenas de miles de jóvenes marcharon el fin de semana en las principales ciudades de México. Protestan contra lo que consideran un fraude en la elección presidencial. La ola Anti-Peña crece.

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A siete días de las elecciones presidenciales es innegable que ya existe en el país una fuerza juvenil que piensa que hubo compra de votos y por ello un fraude en las elecciones del pasado 1 de julio.

Fuerza, que desde ya significa una oposición al gobierno del virtual ganador de los comicios, el priista Enrique Peña Nieto. 

Unidos por el descontento electoral y con muestras a veces viscerales, a veces ideológicas pero pacíficas, decenas de miles de jóvenes salieron a las calles en al menos una docena de ciudades del país.

Marcharon en distintos estados, en las ciudades de México, Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Puebla, Xalapa, Córdoba, Tuxtla Gutiérrez, Aguascalientes, Zacatecas, Villahermosa y Cuernavaca, la tarde del sábado pasado.

Olas de jóvenes que sin convocatoria partidista unieron sus voces y su ímpetu contra el resultado de la elección presidencial del 1 de julio.

Su convocatoria fue a través de las redes sociales.

Y el único incidente que fue una amenaza, pero no tuvo consecuencias, fue un hombre que apuntó hacia la manifestación con un arma corta en el centro de Xalapa, Veracruz.

Se trató de un joven que aparentemente pertenece a una agrupación denominada Juventudes Dinámicas del PRI y apuntó a la marcha desde un balcón de un céntrico edificio.

La marcha en la Ciudad de México fue la más numerosa, donde acudieron unas 150 mil personas, principalmente jóvenes.

En Monterrey y en Guadalajara se manifestaron entre 10 mil y 15 mil personas, que tapizaron las calles del centro de las dos ciudades.

Esta gran movilización social post electoral en México tuvo sus réplicas en el extranjero: en la capital española, la francesa y la Gran Manzana, Nueva York.

En todas las marchas había acusaciones de fraude electoral, compra de votos y consignas contra Enrique Peña Nieto, Televisa y la cadena comercial Soriana.

Es un hecho que existe una fuerza anti-Peña Nieto, con una gama amplia gama de jóvenes de distintos niveles socioeconómicos y que se niegan a que el PRI vuelva a gobernar el país.

En la Ciudad de México, a partir de las 15:00 horas del sábado, los manifestantes se reunieron en el monumento del Ángel de la Independencia para marchar rumbo al Zócalo,  espacio siempre utilizado para exclamar los agravios, enojos y cantíos de quienes busquen expresar su inconformidad.

En medio de la masa de jóvenes, variada y multicolor que caminaba lentamente frente a Bellas Artes, sobresalía una bandera de México en colores blanco y negro.

Una metáfora que representó el sentir social de las decenas de miles de jóvenes que vislumbran un panorama en negros y grises.

Esta es la primera ocasión en la historia del país que decenas de miles de jóvenes dejan la comodidad de un sábado por la tarde para optar por las calles, por la marcha y la indignación.

Hablan los manifestantes

Sonia, ama de casa con bebé en brazos dijo con desprecio: “Enrique Peña Nieto es una porquería, una rata, porque para ser presidente tuvo que casarse con una artista, que porque está muy guapo, ay por favor, si la guapura no vale nada”.

¿Conoce su plataforma política o sus propuestas? “Pues la verdad no muy bien, pero todas me suenan a mentira”, contestó Sonia de 48 años.

Ana María, vendedora ambulante de 60 años, asegura que EPN “tiene al país de cabeza, es la peor de las personas, la rata más grande que ha tenido México”.

¿Por qué?, preguntamos.

“Porque ha prometido mucho y no ha cumplido nada. Cuando estuvo en el Estado de México, nos prometió tarjetas a los pobres y hasta la fecha no  están activadas”, dijo Ana María sosteniendo, furiosa, una cartulina.

El eco de la palabra “¡fraude!” retumbaba en las paredes de los edificios de Reforma, Juárez e Insurgentes, mientras avanzaban filas interminables de personas de todas las edades, profesiones y clases sociales que comparten una opinión profundamente negativa del ex gobernador del Estado de México.

“Para mí es una persona sin cerebro, manipulado por gente de atrás, no sería mi amigo”, dijo Ricardo Caballero, un ilustrador de 33 años. 

“Mis familiares del Estado de México, me dicen que ese Estado fue muy reprimido y no existió el crecimiento económico que prometió”, añadió el joven. 

Entonces podríamos suponer que la figura, la imagen y el mito Peña Nieto vale y pesa mucho más que su relativamente desconocida persona de 45 años y copete impecable.

“Considero que él es una representación del exterminio que se quiere hacer de las nuevas posibilidades que se generen en la sociedad, y en la manera de relacionarse entre seres humanos”, dijo Eduardo, un artista callejero de 28 años. 

El punto en común fue el rechazo no sólo al priista, sino al partido que lo respalda, a un proceso electoral considerado fraudulento por algunos y a las irregularidades que sucedieron en la jornada electoral del pasado 1 de julio.

Este fin de semana, México fue testigo de una frustración masiva y de voluntades truncadas. 

Muchos sienten que su voto no valió de nada. Creían que la participación ciudadana en el proceso electoral garantizaría su transparencia y legalidad.

En pocas palabras, los manifestantes esperaban que algo cambiara. Pero no fue así. Cierto, cambió el partido en la silla del Gran Tlatoani, pero inconformes muchos piensan que no el statu quo. Que la democracia es sólo formal. Que la legalidad es pura apariencia.

Y la acción más radical del fin de semana fue sin duda del valiente joven Alejandro Montaño López de 22 años, quien logró burló la seguridad y escaló hasta la cima del monumento de la Estela de Luz. 

Ahí, a 104 metros de altura, desplegó una manta con un mensaje: “Gente, mejor váyanse a descansar. No voy a bajar hasta que baje Peña Nieto, o al menos tenga los huevos y venga”.

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