Después de una mañana de ejercicio en su club deportivo y tras haber “soltado adrenalina”, llegó Gabriel Quadri de la Torre, candidato del partido Nueva Alianza, al primer debate presidencial.
En un encuentro que se redujo a la capacidad de entretener, escandalizar, reír o enamorar, Quadri perdió. Pero resultó ganador en posicionarse como un candidato con propuestas sustanciosas y viables, aunque fueran para un país que no es el nuestro. Rehusó jugar el juego de la maroma y el circo, y resultó así la sorpresa de la noche.
Ecuanimidad describió su participación general. Se reveló como un candidato elocuente, que también resultó ignorado por la gran mayoría de la población.
Porque Quadri no le habló a México, un país complejo y con más de 60 millones de pobres. Le habló a una clase media alta, educada y joven. Quadri me habló a mí.
Su intervención inicial reflejó su estrategia de diferenciación. Con un tono distinto y actitud segura, dejó claro que no sería el bufón del debate, ni el Campa del 2012. Con los puños cerrados y apretados declaró: “Esta noche vemos un debate entre tres políticos y un ciudadano.” Y cual guerrillero educado, convocó a la revolución: afirmando que el mexicano tiene hoy dos opciones: una conservadora y populista, y otra liberal, que él representa.
Inmediato se presentó ante la audiencia televisiva, para todos aquellos que no han oído jamás de él: “Soy un ciudadano, ingeniero civil, maestría en economía, soy empresario, he trabajado toda mi vida para México.”
“Los políticos de siempre han dejado el país en la desgracia.” No dejó pasar mucho tiempo para presentar su tema predilecto: el Internet y la banda ancha, “como derecho humano del siglo 21”, apelando a un sector demográfico que después de esta noche sin duda lo tendrán en cuenta.
En materia de ciencia y tecnología, su mero mole, Quadri aseguró que la tecnología es el instrumento fundamental de desarrollo en el siglo 21. Haciendo referencias recurrentes a países como Brasil, propuso la creación de una nueva secretaría de ciencia y tecnología.
En materia de seguridad, sin mucho que perder, Quadri se atrevió a proponer aumentar el cuerpo policíaco 10 veces. Crear una policía federal de clase mundial, como los carabineros de Chile o a la guardia civil española.
Y así en cada uno de los ejes temáticos, fue el candidatos que más cifras, estadísticas, ejemplos y propuestas concretos presentó.
Sacó la primera granada que no explotó: “Estamos viendo aquí como son los políticos de siempre, quienes siembran el rencor, la discordia y se dedican a enemistar a los mexicanos y eso tiene que cambiar.”
Sin alejarse nunca de un lenguaje casual, “ciudadano” y menos “político”. Quadri se dedicó a lo largo del debate, a pintar una raya que lo alejaba de los políticos comunes y corrientes.
Con la mejor frase de su repertorio, concluyó: “Los invito a votar con valentía y con libertad, para decirle a los políticos que sin tu voto no son nada”.








