#Puntossobrelasíes

¿México salva al G20?

Los mexicanos promovimos nuestra estabilidad en medio de un proceso electoral con un presidente absolutamente sereno. Fuimos anfitriones de la reunión económica más importante del mundo, no por sus consecuencias, sino porque no hay para dónde hacerle.

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Qué difícil es mandar hoy. Porque, ¿quién manda de verdad? ¿Merkel? Ella manda contracorriente.

Si se fijan bien, en la foto de Los Cabos, los poderosos del mundo recibieron una lección de tranquilidad a cargo del único político que parece feliz en medio de un proceso electoral en su país. A meses de dejar su cargo y recibiendo en medio de la mayor crisis de la historia mundial reciente a sus colegas, Felipe Calderón fue el más cómodo.

Calderón tiene razón en algo: los problemas que se aplazan se vuelven más graves. El Grupo de los 20 ha constatado lo que ya se sabe: para pagar, hay que producir. Y tanta austeridad como la que Alemania ha querido imponer en su dieta de rebajarse el sueldo, trabajar más horas y que todo se puede, no funciona en el mundo.

En Los Cabos ha comenzado lo que será la tercera derrota histórica alemana. Una fue en 1914, otra en 1945 y ahora en 2012. ¿Por qué? Porque ya no hay para dónde hacerse.

Veamos qué pasó en Los Cabos. El presidente chino miró a sus más de mil 300 millones de habitantes y dijo: si la economía mundial está muerta, ¿a quién le venderé? Y si no vendo, no produzco; y si no produzco, ¿quién mantendrá la paz social en mi país?

Obama, por su lado, dijo: háganle como quieran. Y qué bueno que quieran tener un cuerpo con menos grasa, pero hasta que lleguemos a ese momento, ¿quién lo consigue sin morirse? O mejor dicho, ¿quién puede aguantar una dieta sin siquiera agua con azúcar –como si uno fuera Gandhi–, que es lo que propone Alemania para salir de la crisis? Obama está a favor de sanear, pero sobre la vida, no sobre la muerte.

¿De Europa? Mejor ni hablar. Ese caballero de la triste figura –que es en lo que se ha convertido el presidente del gobierno español– coloca los clavos en la cruz de un modelo que sencillamente no pudo ser y para el que aún no existe alternativa.

¿Y los mexicanos? Nosotros nos dedicamos a promover nuestra estabilidad en medio de un proceso electoral con un presidente absolutamente sereno. Fuimos anfitriones de la reunión económica más importante del mundo, no por sus consecuencias, sino porque no hay para dónde hacerle.

¿Qué pasará con España e Italia? Pues que si no se afloja la presión sobre su deuda, estallarán, y junto con estos dos países lo hará toda Europa y el euro.

¿Qué le conviene a los chinos? Que los europeos vuelvan a producir para que vuelvan a comprar y que el dólar no se devalúe. Éste es el momento en que China debe hacer valer su poder económico y financiero para sustituir la pérdida de su capacidad industrial.

¿Y qué le pasará a Estados Unidos? Pues, de momento, está comprando toda Europa a precio de saldo. Y si pareció que estaba en una trampa mortal porque los chinos eran los dueños de su deuda, ahora Estados Unidos se ha convertido en el único garante de la estabilidad china. Además, naturalmente y salvo excepciones, puede ganar Obama, y entonces todo volverá a empezar.

Nosotros tenemos una oportunidad de oro. Hay que agradecerle a Calderón la versión de estabilidad que ha dado al proceso en frente de todos, y hay que decirle a los candidatos que ése es el camino, pero que no se equivoquen, que la gran lección para todo el que quiere ser nuestro presidente –los dos o tres que parecen llegar al final– es una: la manera tradicional de ver los modelos económicos se acabó.

Los países tienen problemas comunes, desgracias colectivas, pero soluciones individuales, y en la época de la globalización, el gran mensaje del G20 para la siguiente campaña, para la política moderna, es: no hay más remedio que tener un programa económico propio, porque afuera solo reina la oscuridad.

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Almanzor Dice
20 de junio del 2012 at 12:16 pm

Estoy perfectamente convencido que las personas de buena voluntad que votarán a favor de Peña Nieto son gente MASOQUISTA. Estas personas no tienen excusas como para no ver que Peña Nieto es un criminal, manipulador, con una sexualidad desviada; que solamente se deja acompañar por políticos y empresarios mafiosos, muchos de ellos acusados por fraudes, robos y homicidios. No pueden ver que si regresa el PRI impondrá una nueva dictadura, que ya da muestras con sus actividades represoras contra el pueblo.

Pero ¿porqué creen en un personaje de esta catadura? ¿porqué confían en el regreso del PRI? ¿realmente aceptan el cúmulo de pobreza que ha arrojado el neoliberalismo? No hay duda: el que por su gusto quiere de buey, hasta su yunta lame. Se trata de gente apocada que no tiene más aspiraciones que conservar su desabrido hueso, sus pequeñas prebendas, sus mezquinos intereses, ganar óbolos nimios obtenidos dentro de los remansos de poder que aún conserva el PRI en el país.

Son personas que no saben de solidaridad humana, ignoran cómo pedir justicia, se conforman con un 'yugo suave'. Son personas educadas con la rastrera moralina del agandalle: "el que no avanza no tranza", "ya chingué", "la ley de herodes: el que no chinga se jode", étc. No quieren saber nada de un trabajo honesto y gratificador, sólo sueñan con sacarse la lotería y apoltronarse sobre una sinecura para mamar plácidamente el presupuesto público, y así esperar hacerse ricos sin ningún esfuerzo.

Estos priístas de 'buena voluntad' que pasan por gentes normales, cuando muchos de ellos son hipócritas cristianos que se confiesan en misa, sólo para darle vuelo a la hilacha al día siguiente. Son profundamente egoístas, no saben amar solidariamente a sus semejantes, por eso aceptan que un patán (como ellos quisieran ser) lo sojuzgue lastimosamente mientras México sufre y se degrada. Gente rastrera que no pueden oponerse a una autoridad injusta porque han perdido toda medida de justicia. Aceptan el jugo fácil y comodino a cambio de un mendrugo de pan, siempre y cuando las migajas las pueda recoger con poco esfuerzo. Hasta consideran que recibir un poco de dolor y de castigo en sus personas es un acto de deferencia de la autoridad hacia ellos, y lo agradecen servilmente; mientras que a la vez, se complacen morbosamente cuando los demás mexicanos son víctimas del despojo y humillación; para ellos esto es una demostración de que están a los pies de un chingón, aunque en el papel de perro faldero.

No he conocido hasta ahora, a ningún priísta de buena voluntad que no tenga este caracter acumulativo, mezquino, apocado y rastrero ante el poder. En el fondo no creen en la democracia, en la justicia y amor solidario.

¡Pero ánimo! los vientos de la socialdemocracia anuncian nuevos tiempos y barrerá la hojarasca que aún cubre el camino para nuestra felicidad. AMLO nos hace ver un nuevo futuro, aún incierto sí, pero lleno de esperanza. En cambio Enrique Peña Nieto y el PRI es la ancla que aún nos atora con un nefando pasado.

Méxicanos, dad vuelta a la hoja de la historia, restauremos la República, consolidemos la democrácia, apuntalemos nuestro México soberano e independiente, demostremos al mundo que aún tenemos pueblo y autoridades que saben gobernarse y no esperamos que nuestros asuntos internos se decidan desde el extranjero.

Dejad que nuestra juventud cumplan con nuestras esperanzas y clamor de justicia, ellos ya han dado muestras de inteligencia, valor, enjundia y amor a México; después de todo para ellos es México. El movimiento juvenil universitario Yo Soy 132 me hacen recordar las palabras de San Agustín de Hipona, aquél gran pensador cristiano: "La esperanza tiene dos hijas maravillosas: la ira y el valor. La ira ante el estado de las cosas y el valor para cambiarlas". Por eso mis jóvenes son mi esperanza.

Tened esperanza y fe, porque la FE ES TENER LA ESPERANZA CONTRA TODA ESPERANZA, DE QUE LA JUSTICIA PREVALECERÁ.